La manipulación sentimental en el Love Bombing

La manipulación sentimental en el Love Bombing

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Las redes y plataformas sociodigitales trajeron consigo nuevos escenarios donde el amor fue despojado de su aspecto romántico para dar paso a innumerables formas de manipulación sentimental. Como síntoma de una patología, el love bombing se constituyó como una de las manifestaciones más visibles del ciberacoso y de un uso perverso de esas redes.

Este malestar de las sociedades modernas es fruto de una producción deseante que deviene en la construcción de imaginarios y estructuras que propician las condiciones para que ciertas personas intenten apropiarse de la vida de otras a través de un falso amor romántico cargado de egoísmo, posesividad y narcisismo.

Este trastorno florece gracias al sentido de proximidad de dichas redes que propician que el amor devenga en un apego neurótico. Los entes manipuladores sobrecargan los muros digitales de sus víctimas con mensajes de amor o etiquetándolas en mensajes románticos que no son más que un territorio donde los demás no pueden entrar-

Es común que los manipuladores den like a todas las publicaciones, fotografías, videos y respondan inmediatamente a todas las historias, buscando edificarse como el centro de atención de las víctimas. En esa comunicación asfixiante, los acosadores escriben ininterrumpidamente, exigen saber cada detalle de lo que se hace y se muestran interesados en todos los detalles.

Al principio, este bombardeo puede confundirse con un amor intenso, un cuento de hadas; sin embargo, las tramas devienen en infinidad de formas encubiertas de control que hacen que las víctimas sean cada vez más vulnerables y dependientes. Así, quienes están atrapadas en estas dinámicas puede resultarles imposible zafarse debido a los sentimientos de culpa o la vergüenza al linchamiento digital.

Los que realizan el love bombing monopolizan el tiempo de sus víctimas alejándolas de sus amigos y familiares; el aparente amor fue reducido a relaciones angustiosas cargadas de dependencia, chantaje, manipulación y apego neurótico. Las víctimas pierden la autonomía en sus muros, porque están involucradas en los problemas personales, dramas familiares, celos o decadencia emocional de sus acosadores.

El resultado es una mutilación sentimental que no solo permite el control o el aislamiento, sino también la extorsión o la estafa; el love bombing está más allá de ser un trastorno del amor, es la transformación del deseo como un instrumento del poder. Por eso actualmente se debate sobre si es un trastorno psicológico que merezca ser clasificado en los manuales de diagnóstico o una manipulación que merezca sanciones legales.

Los profesionales de la salud mental han abordado este fenómeno y coinciden en que es una disfunción dañina que afecta la estabilidad emocional de los jóvenes, principalmente. El love bombing afecta la autoestima, la confianza en uno mismo y en los demás, así como la capacidad de construir futuras relaciones amorosas saludables. 

Por muy románticas y halagadoras que puedan parecer al principio, las narrativas de los acosadores tienen finalmenteconsecuencias psicológicas negativas, por lo que es importante estar al tanto de la interacción que tienen las generaciones jóvenes en las redes sociodigitales. En el caso de personas maduras o de adultos mayores, el love bombing puede reabrir viejas heridas emocionales que pueden derivar en situaciones fuertes.

Por ello es importante ampliar la comprensión de este fenómeno, porque no se limita únicamente a las relaciones de pareja; también puede manifestarse en otras dinámicas -laborales, por ejemplo-, en la que el acto de dar esté motivado por la manipulación, el chantaje o la extorsión; es un enmascaramiento que juega con los deseos y las necesidades de sentirse visto, querido y aprobado.

Será menester de diversas instancias legislativas, educativas o de salud mental analizar el comportamiento de las personas en las redes sociodigitales, plataformas de videos, aplicaciones de citas, entre otros medios, para construir estrategias que permitan identificar a un love bomber y establecer sanciones ejemplares que erradiquen a este fenómeno del mundo digital.

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