• La telaraña que deja millonarias pérdidas y ganancias para el crimen; 254 carpetas de investigación por robo de automotores en la entidad, de acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública
• Mientras las cifras oficiales registran apenas una parte del fenómeno, detrás de cada carpeta de investigación permanece una red que alimenta el mercado ilegal de vehículos.
Ainer González / Cinthia Ruiz / Marco Alvarado /José Salazar/ Fotos: Erik Bustillos /Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
Detrás de cada automóvil robado hay una cadena de víctimas, trámites, fraudes y un mercado ilegal que mueve millones. La historia de una mujer que logró recuperar parte de su patrimonio exhibe las fallas, pero también la importancia de contar con un seguro y denunciar a tiempo.
Fue la insistencia de Guadalupe Pérez Núñez, una llamada oportuna, la cobertura amplia de su seguro y la acreditación de todos los documentos lo que le permitió recuperar parte de la inversión del vehículo que le fue robado, uno de los 129 casos denunciados ante la Fiscalía General del Estado (FGE).
A punta de pistola le arrebataron las llaves y el automóvil. Ahí comenzó el viacrucis de Guadalupe. A diferencia de muchas víctimas, tenía un elemento a su favor, aunque insuficiente por sí solo: un seguro de vehículo contratado por la financiera.
Su historia es una entre muchas, pero con un desenlace distinto.
La ruta después del robo, sentada, nerviosa y frotándose las manos, Guadalupe recuerda que, tras ser amenazada con un arma de fuego y despojada de su automóvil, activó de inmediato el protocolo de denuncia al 911. Después acudió a la Fiscalía General del Estado para presentar la querella, un requisito indispensable para que la aseguradora iniciara el proceso de indemnización.
Lo que siguió fue una prueba de paciencia y resistencia. Durante la investigación descubrió que el presunto responsable había dado de baja las placas y registrado el vehículo a su nombre, pese a que ella conservaba la documentación que acreditaba la propiedad.
La actualización de la carta factura y los registros obtenidos en la Secretaría de Hacienda fortalecieron la carpeta de investigación y permitieron ampliar su declaración.
El vehículo finalmente fue recuperado. Sin embargo, para entonces ya había sido declarado pérdida total por la aseguradora, que liquidó el adeudo con la financiera y entregó a la propietaria una indemnización de 73 mil pesos.
Las investigaciones también revelaron que la unidad fue vendida al menos en tres ocasiones mediante documentación cuya autenticidad quedó bajo revisión.
El seguro, la diferencia entre perderlo todo o recuperar algo
Muchos propietarios desconocen que no todas las pólizas cubren el robo de un vehículo y que un error durante la denuncia puede complicar el cobro de la indemnización.
Pedro Muñiz Cancino, asesor en seguros, explicó que el primer paso es verificar el tipo de cobertura contratada. Las pólizas de responsabilidad civil únicamente amparan daños a terceros y dejan fuera el robo del vehículo.
“La mayoría de las personas creen que por tener seguro automáticamente les pagarán el automóvil, pero eso depende de las coberturas contratadas. Si no existe protección por robo, la aseguradora no indemnizará la pérdida”.
Aunque algunas financieras establecen que el pago total de la indemnización les corresponde, Muñiz consideró que lo justo es liquidar primero el saldo pendiente del crédito y entregar el remanente al propietario, quien ya ha cubierto una parte importante del valor del vehículo.
El tamaño del problema
Donde existe demanda también aparece la oferta. El robo de automóviles y motocicletas se mantiene entre los delitos patrimoniales que más afectan a los ciudadanos.
Durante el primer semestre de 2026 se iniciaron 254 carpetas de investigación por robo de automotores en la entidad, de acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP).
De ellas, 129 correspondieron al robo de vehículos: 74 fueron cometidos con violencia y 55 sin violencia. En otras palabras, seis de cada diez casos ocurrieron mediante el uso de la fuerza o la intimidación contra las víctimas.
En el mismo periodo se contabilizaron 125 carpetas por robo de motocicletas. De ese total, 40 casos fueron con violencia y 85 sin violencia, modalidad que concentró la mayor parte de las denuncias.
El riesgo también está en la compraventa
No todos los robos ocurren en la calle. Una parte importante de los casos sin violencia tiene su origen en operaciones de compra y venta de vehículos.
Enrique Morales, especialista con tres años de experiencia en el sector, explicó que existen registros de compradores que contactan a supuestos vendedores mediante redes sociales y, al acudir al punto de encuentro para concretar el pago, son víctimas de asaltos o fraudes.
A ello se suman problemas administrativos que, aunque distintos, terminan afectando el patrimonio de los consumidores.
Es el caso de Emanuel, quien desde hace poco más de un año paga una motocicleta adquirida en Macropay, pero no ha podido utilizarla porque la unidad no puede ser emplacada, debido a trámites pendientes.
Los escenarios cambian, pero el resultado suele ser el mismo: patrimonio inmovilizado, dinero perdido y procesos largos para intentar recuperar lo que por derecho corresponde.
Mientras las cifras oficiales registran apenas una parte del fenómeno, detrás de cada carpeta de investigación permanece una red que alimenta el mercado ilegal de vehículos, deja pérdidas millonarias para las víctimas y ganancias para quienes hacen del robo un negocio.










