Narcoterrorismo nueva generación

Razones

Jorge Fernández Menéndez

Desde la caída de Ismael el Mayo Zambada, y luego con la muerte de Nemesio Oseguera, el Mencho, la geografía y los liderazgos del crimen organizado han cambiado en forma dramática. Hay una nueva generación de líderes y un nuevo equilibrio de fuerzas de las organizaciones criminales que los Estados Unidos denominan, no sin demasiado error, como terroristas.

La mayoría de los nuevos líderes de las distintas organizaciones criminales comparten dos características: heredaron familiarmente esos liderazgos (aunque a veces los hayan tenido que ganar a sangre y fuego) y casi todos rondan los 40 años. Como decía el ex alcalde de Palermo, Leoluca Orlando, todas las mafias son al final, un asunto de familia. Y eso se verifica en México: puede haber organizaciones criminales enormemente extendidas, con influencia en 40 países, como ocurría con el cártel de Sinaloa y sucede con el cártel Jalisco Nueva Generación, pero al final el liderazgo central termina concentrado en unos pocos, en la familia del Chapo o del Mayo en uno de los casos, en los Oseguera y los González Valencia en el otro. Cambia la configuración del crimen organizado, cambia su geografía, pero siguen siendo familias las que tienen el control de los grupos criminales.

Lo primero que debemos poner en claro para comprender el nuevo escenario es que el cártel de Sinaloa como tal ya no existe. Aunque se siga usando esa marca, la división ha sido tan profunda, la guerra tan abierta (tres mil 500 muertos y cinco mil desaparecidos sólo en Sinaloa en apenas dos años) que es imposible hablar de un futuro en unidad. Seguramente alguno de los grupos en guerra se quedará con la mayor parte de las zonas de influencia del cártel, pero será ya otra historia, más allá de la denominación que se le quiera dar. Hoy lo que fue el cártel de Sinaloa ya nada tiene que ver con la organización que fundaron a fines de los 90, aunque su trabajo conjunto venía de mucho más atrás, Ismael el Mayo Zambada, Joaquín el Chapo Guzmán y Juan José el Azul Esparragoza, luego de la muerte de Amado Carrillo Fuentes, el señor de los Cielos, una organización tipo holding, controlada por tres familias. Hoy el Mayo y el Chapo están presos en Estados Unidos, sus hijos están en guerra y el Azul desapareció y según su familia falleció de muerte natural hace unos años. Nadie lo ha podido comprobar.

De los dos grandes grupos en los que se ha escindido el cártel de Sinaloa, cada uno de ellos con diversas alianzas en torno suyo, el que parece ser el mayoritario es el de los sucesores de Zambada, encabezado por uno de sus hijos, el Mayito Flaco, Ismael Zambada Sicairos, con muchos lugartenientes y aliados, pero el control es suyo.

Los chapitos, los hijos de Joaquín Guzmán, están disminuidos porque no han tenido ni remotamente el apoyo que ha recibido la mayiza. Muchos aliados del Mayo no quieren a los Chapitos por la colaboración de Ovidio y Joaquín con Estados Unidos y están disminuidos por lo golpes sufridos por las autoridades, mayores que los que tuvieron otras organizaciones criminales. Su líder es Iván Archivaldo Guzmán, que vive, como su hermano Jesús Alfredo en una situación de seguridad precaria, mientras sus medios hermanos Ovidio y Joaquín se convierten en testigos protegidos, lo mismo que muchos lugartenientes claves, como el Nini y el Jando.

En esa guerra interna hay actores que no sabemos cómo se definirán. Uno de ellos es Aureliano Guzmán, el hermano del Chapo, que mantiene su zona de control en Sinaloa y no se ha definido, algo que no siempre es seguro en una lucha interna de estas características.

Otro personaje muy importante, enemigo del Chapo y de sus hijos es el Chapo Isidro, Fausto Isidro Meza, heredero de los Beltrán Leyva, sobreviviente de la guerra anterior (que perdieron los Beltrán, los Zetas y Juárez contra los de Sinaloa) y quien opera entre Sinaloa y Sonora, un personaje al que la capacidad de sobrevivencia le ha otorgado mucho mayor poder.

Para comprender el peso de la alianza de los mayitos hay que poner en la ecuación a los Cabrera, encabezados por los hermanos Alejandro, José Luis y Felipe Cabrera Sarabia. Operan en todo el triángulo dorado, controlan Durango, parte de Sinaloa, Sonora y el sur de Chihuahua y son cada día más poderosos. Lo dirige Alejandro, y se han convertido en una organización crucial en la nueva geopolítica criminal.

Si el cártel de Sinaloa era un holding, el CJNG es un sistema de franquicias y pese a ello ha logrado sortear la sucesión. La estructura del CJNG ha quedado encabezada por Juan Carlos González el 03, el hijo de Rosalinda, la esposa del Mencho, que adoptó de niño al ahora líder, que es sobrino de los Cuinis. El sapo, Gonzalo Mendoza Gaytán, es su segundo. La detención de Audias Flores, el Jardinero, un contemporáneo de El Mencho, solucionó la sucesión.

Otros personajes claves de la nueva geografía, es el Cártel del Noreste. También son familia, en este caso descendientes de los Treviño Morales, los que fueron líderes de los Zetas. Su actual cabecilla es su sobrino, Juan Cisneros Treviño.

Los hermanos Hurtado Olascoaga, Johnny El Pez y José Alfredo El Fresa, encabezan La Nueva Familia Michoacana, que opera en Michoacán, estado de México, Morelos y Guerrero.

Hay muchos otros grupos, decenas, que de una u otra forma están ligados a las organizaciones principales con distintos grados de autonomía. Pero en torno a estos personajes tendremos que analizar la nueva geografía criminal, sin olvidar sus redes de protección y complicidad políticas, cada día más evidentes y en la mira de Washington.

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