Apego desmedido a las mascotas podría volverse un riesgo

Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas

El vínculo emocional que desarrollamos con los animales de compañía es un fenómeno común e incuestionable en la sociedad actual, sin embargo, existe una frontera delgada donde este afecto deja de ser reconfortante para transformarse en un indicador de riesgo psicológico. 

De acuerdo con la psicóloga Lorena Andrade, encargada del departamento de salud mental y adicciones dentro de la Jurisdicción Sanitaria número 1, aunque la cercanía afectiva hacia las mascotas es perfectamente comprensible, rebasar ciertos límites puede desembocar en una alteración de la estabilidad mental.

Desde una perspectiva psicológica, los seres humanos buscan de manera constante llenar vacuidades emocionales desde el inicio de sus vidas, y la presencia de un animal suele asumir una función verdaderamente terapéutica. 

La especialista señala que la llegada de una mascota es para confortar una situación, un vacío o un caso de crisis emocional, es normal que esto exista, sin embargo, cunado esto no se puede controlar y sale del contexto normal, podría ser un riesgo.

Según la profesional, este tipo de conexiones resulta enriquecedor siempre y cuando no afecte la integridad de terceros, alineándose con la máxima de respetar los derechos ajenos para mantener la armonía.

El riesgo latente radica en la desproporción, Andrade hace hincapié en que cualquier manifestación desmedida roza en lo patológico, puesto que el bienestar en la salud mental depende netamente del equilibrio armónico entre lo físico, emocional, cognitivo y social. 

Cuando el vínculo hacia la mascota conduce a la humanización extrema, suelen detonarse fricciones cotidianas con el entorno, como disputas vecinales derivadas de ignorar las normas básicas de convivencia social en favor del animal.

Por esta razón, la especialista enfatiza la importancia de someterse a un proceso terapéutico en cuanto se advierta que este apego está interfiriendo de forma negativa en las relaciones interpersonales o en el desenvolvimiento diario del individuo, evitando así que una herramienta de apoyo afectivo termine derivando en un trastorno psicológico.

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