Tuxtla Gutiérrez, Chiapas a 06 de agosto de 2026.- En sesión solemne, el gobernador del
Estado, Eduardo Ramírez Aguilar, impuso la Medalla “Rosario Castellanos” a Malú Mícher
en reconocimiento a su labor histórica en la defensa de los derechos humanos de las
mujeres y las niñas, sus aportaciones legislativas y políticas para consolidar la igualdad de
género y la igualdad sustantiva en México.
Para imponer la medalla a la activista y escritora, acudió al Palacio Legislativo el
gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien estuvo acompañado por la diputada Alejandra
Gómez Mendoza, presidenta de la Mesa Directiva; el diputado Mario Guillén Guillén,
presidente de la Junta de Coordinación Política; Juan Carlos Moreno Guillén, magistrado
presidente del Poder Judicial del Estado; la senadora Verónica Noemí Camino Farjat, en
representación de la Presidencia del Senado de la República; así como por Gabriel Guerra
Castellanos, hijo de la escritora comiteca; por el pleno de la Sexagésima Novena
Legislatura, autoridades civiles y militares, e integrantes del gabinete legal y ampliado.
Correspondió a la diputada María Roselia Jiménez Pérez, presidenta de la Comisión de
Postulación de la Medalla “Rosario Castellanos”, realizar la proclama histórica de la
escritora y feminista comiteca, donde destacó el trabajo de Rosario Castllenos quien, dijo,
dignificó a los pueblos originarios y luchó por los ideales feministas. “Nos dio a entender
que ninguna cultura es más importante que otra”, expresó.
“Usted no está galardonada, está trabajando para sanar las heridas encontrando
respuestas en las leyes y en las políticas públicas. Que esta medalla no sea un punto final,
que sea un compromiso vivo para que cada decisión que tomemos honre la dignidad de
las mujeres de Chiapas y de México. Es grande el compromiso por el respeto, por la
libertad, por nuestros derechos, por la igualdad, por la justicia”, añadió.
La diputada Rosa Linda López Sánchez, dio a conocer que la galardonada inició su lucha
cuando aún no existían las bases institucionales para la igualdad. “De profesión pedagoga
con posgrado en educación para la paz y derechos humanos. Ha sido legisladora local y
federal en cuatro ocasiones. Fue candidata a gobernadora de Guanajuato y a la
Presidencia Municipal de León, Guanajuato, en años cuando la lucha por la igualdad
política no existía. Fue integrante de la Delegación Oficial de México en la IV Conferencia
Mundial de la Mujer realizada en Beijing, China, en 1995. Una de las conferencias más
importantes que comprometió al gobierno mexicano a avanzar en su compromiso con los
derechos humanos de las mujeres y las niñas”.
Señaló que Malú Mícher es coautora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una
Vida Libre de Violencia, aprobada en 2006 así como impulsora de los Presupuestos con
Perspectiva de Género. Ha generado reformas a la Constitución Mexicana (CPEUM) en
materia de PARIDAD (llamada Paridad en Todo) así como diversas reformas para
garantizar una vida libre de violencias en materia de órdenes de protección, violencia
política contra las mujeres en razón de género, violencia digital y mediática, sobre la
Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres y otras más relacionadas con temas
laborales, educación, bienestar y justicia.
Luego de recibir la Medalla “Rosario Castellanos” de manos del mandatario chiapaneco,
Malú Mícher agradeció la distinción de las y los integrantes de la Comisión de Postulación
para la Medalla “Rosario Castellanos” de la LXIX Legislatura y al Gobierno del Estado, así
como a universidades, organizaciones sociales y culturales que realizaron la propuesta
para su reconocimiento.
Al mencionar su pasado en comunidades de Chiapas y Tabasco, Malú Mícher recordó a
niñas de su edad, viviendo una desnutrición que ninguna niña debería padecer. “Teníamos
la misma edad y no teníamos ni la misma altura ni la misma alimentación ni la misma
educación, recuerdo comunidades donde el acceso al agua, la salud, a la educación, no era
un derecho garantizado sino una incertidumbre permanente”.
“Acepté la militancia partidista, por ser una herramienta para transformar la vida de
quienes históricamente habían sido olvidadas y olvidados. Siempre encontraba a las
mujeres viviendo una forma adicional de exclusión, eran las primeras en abandonar la
escuela, quienes trabajaban más, cuidaban más, pero también quienes decidían menos.
Sostenían la vida cotidiana de sus familias y de sus comunidades, pero seguían ocupando
el último lugar cuando llegaba el momento de tomar decisiones y comprendí algo que
terminó reorientando toda mi vida pública: Que la pobreza tenía en demasiadas ocasiones
rostro de mujer”, señaló de manera emotiva.
Agregó: “Por ello, mi generación tuvo el privilegio y también la responsabilidad de
participar en una de las transformaciones culturales más profundas de la historia reciente
de México. Hoy hablamos de igualdad, de violencias contra las mujeres, de paridad, de
cuidados o de derechos sexuales y reproductivos. Los derechos humanos nunca son
definitivos, cada generación tiene la responsabilidad de defenderlos y que los retrocesos
rara vez comienzan derogando una ley, empiezan cuando cambia el lenguaje, cuando la
igualdad deja de nombrarse, cuando las violencias vuelven a justificarse, cuando se
elimina la palabra género de los documentos, cuando la libertad de las mujeres comienza
a presentarse como una amenaza y no como una condición de la democracia”.













