Francisco, originario de Guadalajara, demuestra que el talento y la pasión no conocen de edad; ha hecho de las plazas, parques y calles su escenario principal

Texto y fotos: Erick Bustillos / Diario de Chiapas

Con una quena en algunas ocasiones y una guitarra en otras, y tras casi cinco décadas dedicadas a la música, ha hecho de los escenarios y las calles el espacio donde comparte su talento, Francisco Hernández demuestra que el talento y la pasión no conocen de edad. Originario de Guadalajara y con seis años radicando en Chiapas, este músico ha hecho de las plazas, parques y calles su escenario principal.

Desde los 14 años encontró en la música una forma de ganarse la vida. Lo que comenzó como una habilidad natural al tocar la flauta y la guitarra, pronto se convirtió en una vocación que lo llevó a recorrer gran parte del país.

“Yo siento que el arte de tocar un instrumento es un don”, asegura. Sin haber crecido en una familia de músicos, aprendió de manera autodidacta. Su oído le permitió interpretar melodías desde niño y, siendo apenas un adolescente, ya amenizaba restaurantes y cafeterías en el entonces Distrito Federal.

A lo largo de su trayectoria integró agrupaciones versátiles en cabarets y centros nocturnos. Su capacidad para interpretar prácticamente cualquier género lo convirtió en un músico solicitado, aprendiendo canciones de oído y adaptándose a los escenarios de la época.

Vivió de cerca el auge del rock mexicano, compartiendo escenario con agrupaciones de aquellos años y siendo testigo de los cambios que marcaron a toda una generación de músicos. Sin embargo, con el paso del tiempo decidió dejar atrás los grupos para disfrutar de una vida más libre.

“Ya no quiero andar peleando con el bajista o con el baterista”, comenta entre risas al explicar por qué ahora prefiere presentarse como solista.

Actualmente recorre distintos puntos de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Puerto Arista, siempre acompañado de sus instrumentos, en busca de nuevos espacios para compartir su música. Francisco se presenta bajo el nombre artístico de “La Máquina del Tiempo”, ofreciendo repertorios que abarcan desde Creedence, The Beatles y Santana entre otros, hasta clásicos del rock nacional.

Pese a su extensa experiencia, reconoce que nunca ha sido maestro de música. Dice, con humor, que la paciencia no es una de sus virtudes, aunque nunca pierde la oportunidad de compartir algún consejo con las nuevas generaciones.

“Usen el micrófono para decir buenas palabras, para enaltecer al espíritu”, expresa convencido de que la música tiene el poder de transformar a las personas.

Para Francisco Hernández, la vida ha transcurrido entre escenarios, carreteras y plazas públicas, pero hay algo que permanece intacto después de tantos años: el profundo amor por la música.

“La música es hermosísima”, concluye con la serenidad de quien lo ha encontrado todo en cada nota.

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