Piden cuidar a infantes ante temporada

Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas

El bienestar y la salud de la población infantil representan uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de cualquier sociedad.

 En este sentido, la labor de las instituciones de salud y, en específico, de los especialistas en pediatría es indispensable, sobre todo durante aquellas épocas del año donde los factores ambientales y los cambios climáticos abruptos se manifiestan de manera más intensa. 

Las temporadas de lluvias, combinadas con periodos de calor extremo en diversas regiones geográficas, generan un escenario complejo que repercute de forma directa en el incremento de atenciones médicas infantiles, tanto en los servicios de urgencias como en las áreas de hospitalización general, señaló la doctora, Sandra del Carmen Ríos Zúñiga, coordinadora de servicio de pediatría del hospital general regional de especialidades número 13.

Ante este panorama, refirió que es importante comprender las dinámicas de transmisión de enfermedades y reforzar las medidas preventivas en el entorno familiar es la estrategia más eficaz para salvaguardar la integridad de los menores de edad.

Los reportes epidemiológicos y la experiencia clínica de los coordinadores de servicios pediátricos señalan de manera recurrente que los cuadros gastrointestinales y las infecciones de las vías respiratorias superiores son los motivos de consulta más frecuentes durante estos periodos estacionales. 

El agua acumulada por las precipitaciones y la manipulación inadecuada de alimentos bajo temperaturas elevadas propician la proliferación de agentes patógenos que afectan el sistema digestivo de los niños.

 Paralelamente, las fluctuaciones constantes en el termómetro y la humedad ambiental debilitan las barreras naturales del sistema respiratorio, detonando no solo infecciones agudas, sino la exacerbación de padecimientos crónicos como el asma y las crisis de broncoespasmo. 

Asimismo, los hospitales deben mantener la capacidad para atender emergencias menos predecibles como traumatismos o crisis convulsivas, sin descuidar el tratamiento continuo de pacientes con diagnósticos complejos en las ramas de la oncología y la hematología.

Frente a la vulnerabilidad de la infancia ante estas condiciones, la medicina preventiva se posiciona como el escudo principal que los padres de familia y cuidadores deben implementar de manera cotidiana.

 De esta manera, Ríos Zúñiga, experta en salud pediátrica coincide en que la base de un sistema inmunológico fuerte radica en el mantenimiento de estilos de vida saludables desde los primeros años.

 Esto no sólo incluye proveer una alimentación balanceada y rica en nutrientes que fortalezca las defensas orgánicas, sino fomentar la actividad física regular y garantizar un descanso adecuado mediante hábitos de sueño consistentes.

 Por otra parte, la higiene rigurosa, que contempla el lavado frecuente de manos y la desinfección de los espacios comunes, actúa como una barrera física determinante para frenar la cadena de contagio de múltiples enfermedades virales y bacterianas.

Finalmente, dijo, que el cumplimiento estricto del esquema nacional de vacunación y la asistencia regular a las consultas médicas de control son acciones que marcan la diferencia en el pronóstico de salud de la niñez.

 Las vacunas representan una de las herramientas de salud pública más eficientes y seguras de la historia, capaces de prevenir complicaciones graves e incluso salvar vidas, acudir de manera preventiva al pediatra, y no únicamente cuando el menor ya presenta síntomas evidentes de enfermedad, permite a los profesionales detectar a tiempo cualquier anomalía en el desarrollo o factor de riesgo.

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