Llegó el aviso de Estados Unidos a la familia de AMLO

Lo que tanto se había dicho en redes sociales, la tarde noche del jueves se confirmó: Estados Unidos le canceló la visa a Andrés Manuel López Beltrán, el político hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien recientemente renunció a la Comisión de Organización de Morena para buscar la candidatura a una diputación federal por el Distrito 8 del estado de Tabasco.

Tras conocerse la noticia, las redes sociales se “incendiaron”. Posturas a favor y en contra que el vástago no supo capotear, pues de inmediato lanzó una carta desde su plataforma digital que, dice, hará llegar al presidente Donald Trump, evidenciando más una revictimización antes que analizar objetivamente el fondo de la cancelación del documento que le impide viajar al vecino país del norte.

Conociendo los alcances de Andy, por lo menos lo que ha demostrado públicamente y la forma en que se comporta en las entrevistas escasas que ha dado a los medios afines, se supone que el escrito ya lo tenía preparado para la ocasión y en él no explica el motivo real del fallo, pero sí adelanta que él no está inmiscuido en asunto alguno que tenga que ver con la delincuencia organizada o algo parecido.

Si asegura que no hay «ninguna razón que justifique tan arrogante proceder», ya que no existe ninguna prueba en su contra por algún acto inmoral o delictivo, por qué no se espera a que la Justicia de Estados Unidos le notifique o aclare las causas de la revocación del documento diplomático.

Califica la decisión como de carácter político, “más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano, pues no existe ninguna razón que justique tan arrogante proceder», dice parte de la carta enviada al presidente estadounidense.

En la misiva, el hijo del expresidente López Obrador llamó “el quita visas” a Christopher Landau y acusó a Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado, de la acción. Esta postura agresiva no ayuda a su “inocencia”, pues se adelanta a llamarse una víctima más de la política estadounidense.

Además de que los califica como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países».

La carta pretende ser una denuncia política, pero acaba exhibiendo una profunda contradicción del discurso que durante años sostuvo el obradorismo. La palabra canallada utilizada para cuestionar el accionar en su contra rebota en el seno familiar, pues era parte central de la narrativa que durante años utilizó su padre, AMLO, cuando andaba en campaña, con su propósito de convencer para ganar la presidencia que logró en su tercer intento.

Andy se indigna y lo hace saber, pero personaliza los hechos. Acusa, culpa, imputa, difama y atribuye a los dos funcionarios estadounidenses de estar atrás de la cancelación de la visa. Luego entonces, qué tiene que ver en este asunto Donald Trump, pues se supone que hay una instancia de justicia que procede conforme a la información que tenga para sancionar en el ámbito de su competencia.

Lo que ahora Andy intenta es que el agravio no sólo es para su persona, sino para su padre, que en su condición de líder del partido Morena y como presidente de México, le cuestionó a Trump los enredos contra los políticos de Morena, acusados de estar involucrados en el narcotráfico.

Morena y el gobierno federal en todo momento ha criticado la injerencia de los Estados Unidos en asuntos internos de México, pero la interrogante que surge es si en verdad la justicia de aquel país tiene información que en nuestro país no han querido investigar contra el hijo de AMLO. La cancelación de la visa, todo indica, que así es.

No hay que dejar de lado que este hecho también puede interpretarse como una persecución que lleve a directo a la familia López Obrador.

Dijimos que la forma en que respondió de inmediato Andy no fue el correcto, pues el tono envalentonado no es muy afortunado ni recomendado, dado que la estura de miras que tiene no puede compararse con el de su padre, y en ambos casos, tampoco se descarte que Estados Unidos haya dicho que llegó el momento de ajustar cuentas.

La carta también contiene una afirmación reveladora: asegura que no importa no visitar Estados Unidos porque ese país atraviesa una etapa de decadencia, racismo, drogadicción y desintegración social. Pero si la pérdida de la visa es irrelevante, ¿por qué dedicar varias páginas a solicitar una respuesta del presidente estadounidense? La intensidad del reclamo contradice la supuesta indiferencia.

En política, las formas importan tanto como el fondo. Y aquí la forma termina anulando buena parte del mensaje.

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