Forma parte de la tradición de la Feria de San Roque que nació en el año 2027; fue distribuida entre los asistentes
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Después de varios años de suspensión por la pandemia, habitantes del barrio San Roque volvieron a preparar la tradicional bebida para compartirla gratuitamente durante sus festividades.
El barrio San Roque volvió a llenar sus calles de tradición con la preparación de una jícara de pozol con capacidad para tres mil litros, actividad que forma parte de las festividades en honor a San Roque y que busca mantener viva una de las costumbres gastronómicas y culturales más representativas de Tuxtla Gutiérrez.
Isaías Daniel Ballinas Vargas, presidente del Comité de Participación Ciudadana del barrio San Roque, explicó que para esta edición se reunieron 350 kilogramos de masa de pozol, 150 garrafones de agua, 100 bolsas de hielo y 300 kilogramos de azúcar, con lo que se preparó la bebida que fue distribuida entre quienes acudieron a la celebración.
Una tradición que nació en 2007
La elaboración de la gran jícara no es una actividad nueva. Ballinas Vargas recordó que esta tradición comenzó en 2007, como parte de la feria de San Roque, y durante varios años fueron las propias familias del barrio quienes se encargaron de aportar el pozol.
Sin embargo, la actividad tuvo que suspenderse durante la pandemia y este año fue retomada con una nueva jícara, gracias a la participación de un mayor número de familias y patrocinadores.
El representante vecinal explicó que la idea surgió de ampliar la tradicional donación de pozol que realizan durante las festividades, ya que anteriormente eran únicamente dos o tres familias las que podían aportar y la cantidad no era suficiente para atender a todos los visitantes.
Una jícara de
tres mil litros
La nueva estructura tiene capacidad para 3 mil litros y cuenta en su interior con acero inoxidable de grado alimenticio. En el exterior fue recubierta con fibra de vidrio y decorada con elementos alusivos a la cultura zoque.
Para los organizadores, el tamaño de la jícara representa también el esfuerzo colectivo de quienes se sumaron a la celebración para recuperar una tradición que había quedado interrumpida.
El pozol, bebida elaborada a base de maíz y ampliamente arraigada en Chiapas, forma parte de las expresiones culturales que acompañan las festividades tradicionales de Tuxtla. La fiesta de San Roque es, además, una de las celebraciones vinculadas con la identidad zoque de la capital chiapaneca.
Compartir como forma de agradecimiento
Más que una actividad gastronómica, Ballinas Vargas consideró que ofrecer gratuitamente el pozol representa una manera de agradecer a San Roque y San Bartolomé por lo que la comunidad ha recibido.
Con esta actividad, habitantes del barrio buscan que las nuevas generaciones conozcan y continúen una tradición que ha pasado de familia en familia y que, después de la pausa provocada por la pandemia, vuelve a formar parte de las festividades de San Roque.










