Edgar Ruiz / Corresponsal
Ocozocoautla, Chiapas.— Hay canciones que no necesitan presentación. Basta con que suenen los primeros acordes para que el público recuerde dónde las escuchó por primera vez, con quién las compartió y qué etapa de su vida le traen a la memoria. Eso ocurrió en Coita durante la presentación de El Trono de México.
La agrupación convirtió el centro de Ocozocoautla en una enorme pista de baile durante el cierre de la Feria de la Virgen de la Asunción 2026, en una noche en la que la nostalgia se mezcló con las nuevas generaciones, quienes también corearon los éxitos del grupo.
La cita estaba programada para después de las 22:00 horas, pero desde mucho antes el público comenzó a congregarse frente al escenario. Familias, parejas, jóvenes y seguidores que crecieron escuchando música duranguense esperaron el momento en que las luces se encendieran para recibir a los músicos.
Y cuando finalmente ocurrió, la respuesta fue inmediata.
“Prometiste volver” abrió la presentación y bastaron las primeras notas para que las voces del público se apoderaran del recinto. A partir de ahí, la agrupación realizó un recorrido por distintas etapas de su trayectoria con temas que se han convertido en parte del repertorio clásico de sus seguidores.
Éxitos como “Te ves fatal”, “Ganas de volver a amar”, “Hasta mi final”, “Te recordaré”, “Creí”, “Por amor a ti”, “Sin lugar a dudas” y “Corazón mágico”, entre otros, mantuvieron la energía en todo momento.
Más allá del repertorio, uno de los aspectos que marcó la velada fue la entrega de la audiencia. En cada tema podían observarse parejas bailando, grupos de amigos cantando y familias completas disfrutando de un género que, pese al paso de los años, continúa conquistando a nuevos oyentes.
El Trono de México también acortó distancias con el público. Los integrantes interactuaron constantemente con los asistentes, agradecieron el cálido recibimiento y obsequiaron gorras, playeras y vasos, provocando entusiasmo entre los presentes.
El espectáculo sirvió además como un reencuentro con el movimiento duranguense, género que tuvo su mayor auge años atrás y que, aunque cediendo espacio ante nuevas corrientes musicales, conserva una sólida base de seguidores que llena los recintos donde se presentan sus máximos exponentes. En Coita quedó demostrado.
Durante cerca de dos horas, las composiciones de El Trono de México hicieron que el público viajara entre recuerdos, romances y nostalgias al ritmo del pasito duranguense.
Finalmente, la velada concluyó con la interpretación de “Almas gemelas”, tema que fue coreado al unísono por los asistentes mientras la agrupación cerraba su actuación.
Más que un concierto, para muchos de los presentes fue la oportunidad de volver a cantar aquellas canciones que forman parte de su historia personal.
Así, entre baile y miles de voces, El Trono de México se despidió de Coita, dejando claro que hay canciones que no pasan de moda, sino que se transforman en recuerdos que continúan cantándose.










