Sismos son permanentes y no un presagio

La vulcanóloga Silvia Ramos Hernández destacó que son un fenómeno natural derivado de la constante interacción entre las placas tectónicas

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

La reconocida vulcanóloga Silvia Ramos Hernández destacó que los recientes sismos registrados en diversas partes del mundo son un fenómeno natural derivado de la constante interacción entre las placas tectónicas que sostienen a los continentes.

La especialista recordó que Chiapas se encuentra ubicado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona geográfica con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, la cual bordea a países y regiones como Indonesia, Japón, Alaska, la costa del Pacífico mexicano y el sur de Chile.

Ramos Hernández explicó que estas gigantescas estructuras se desplazan de manera continua y lenta.

En el caso específico de Chiapas, convergen y chocan además las placas del Caribe, la Norteamericana y la de Cocos.

Respecto a los sismos ocurridos en fechas recientes en la entidad, la investigadora puntualizó que, a diferencia de los devastadores efectos observados en países como Venezuela o Colombia, en Chiapas los epicentros se localizaron a unos 135 kilómetros mar adentro de la costa.

Esta distancia actuó como un amortiguador que redujo la intensidad del impacto en superficie; sin embargo, advirtió que estos eventos deben interpretarse como alertas para mantener activa la prevención ciudadana.

La especialista lamentó que la población tienda a olvidar con facilidad que vivimos en una de las zonas sísmicamente más dinámicas de México.

A pesar de las impactantes imágenes que llegan desde Indonesia o Sudamérica, subrayó que existen múltiples naciones en el cinturón circumpacífico que comparten exactamente el mismo nivel de vulnerabilidad ante eventos de gran magnitud.

Asimismo, aclaró que la actividad sísmica no cesará, ya que es parte de la Tierra desde su formación hace miles de millones de años.

De hecho, este dinamismo tectónico es el responsable directo de la creación de cadenas montañosas, la configuración continental e incluso la formación del propio territorio chiapaneco, el cual emergió del fondo oceánico hace millones de años.

Ramos Hernández hizo referencia a la situación del estado de Guerrero, donde la comunidad científica mantiene una vigilancia estrecha ante una brecha sísmica acumulada que podría acumular suficiente energía para generar un evento de muy alta magnitud en el futuro.

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