- Acusa que no investigamos al plasmar las noticias; lo invitamos a enterarse que la fuente del tráfico de influencias que lo acusan tiene nombre y apellido
Fermín Rodríguez González
La mañana de este miércoles, el alcalde de Copainalá, Carlos Cruz, intentó desacreditar la veracidad de una nota publicada en estas páginas, en la que se señala que presuntamente estaría intercediendo para favorecer la liberación de Óscar Alberto, señalado como responsable de un accidente de tránsito en el que perdió la vida Franklin Ismael Sánchez Reyes, de 17 años, originario de la comunidad Copano.
En un video, el presidente municipal nos invita a investigar los hechos y, en un mensaje que pretende descalificar la información publicada, deja entrever que se publica “por publicar”. Asimismo, señala estar a la orden, aunque no precisa para qué. Entendemos que se refiere a ofrecer su versión de los hechos.
Le recordamos al señor alcalde que la información difundida no es autoría ni de la corresponsalía ni de la oficina central de esta casa editorial. La información relacionada con la presunta intervención del alcalde en favor del detenido tiene nombre y tiene fuente, y él lo sabe.
Frente al Palacio Municipal, un nutrido grupo de habitantes, familiares y allegados del hoy extinto Franklin Ismael acudió para manifestar públicamente su repudio a lo que consideran un posible caso de tráfico de influencias.
Por si le falla la memoria, o simplemente no se encontraba en el municipio y su equipo no le informó, el lunes por la tarde “habitantes y motociclistas bloquearon el primer cuadro de Copainalá para impedir la presunta liberación de Óscar Alberto”.
Los manifestantes y familiares del menor señalaron directamente al alcalde de Copainalá, Carlos Cruz, por presuntamente intervenir para favorecer al detenido, luego de que trascendiera que éste sería liberado de la cárcel municipal.
El alcalde Carlos Cruz debe saber que estas declaraciones no son un invento. El padre de la víctima, Raúl Sánchez Pérez, aseguró que su familia únicamente exige justicia y cuestionó que el presidente municipal, en lugar de respaldarlos, presuntamente intervenga en favor del detenido.
Respecto a si el conductor responsable del accidente conducía bajo los influjos del alcohol o de alguna droga, corresponde a la Fiscalía General del Estado determinarlo e informar oficialmente al respecto. Cualquier afirmación adicional en ese sentido sería, por ahora, mera especulación.
Por consiguiente, la publicación no fue inventada ni realizada con dolo para afectar su gestión, como pretende hacer creer en el video en el que cuestiona el trabajo de esta casa editorial.
La narrativa de la nota es clara: la familia también manifestó sus sospechas sobre posibles influencias debido a que, según su propia versión, el detenido tendría familiares trabajando en el Centro de Salud y en la Presidencia Municipal. Estas afirmaciones corresponden exclusivamente a los señalamientos realizados por familiares y manifestantes y deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes.
Se trata de una denuncia social sustentada en declaraciones públicas. La fuente de dichas afirmaciones está plenamente identificada y registrada. Si el alcalde no tiene ninguna relación con el supuesto tráfico de influencias del que se le señala, el procedimiento es sencillo: deslindarse públicamente de los hechos y ponerse a disposición de las autoridades para que se realicen las investigaciones correspondientes.
No inventamos información. Y, en lugar de asumir un papel protagónico para desacreditar a quienes realizan su trabajo periodístico, sería más conveniente que el alcalde diera la cara cuando se le busca para conocer su postura y responder a las denuncias que formulan los habitantes de su municipio.
La crítica y el cuestionamiento forman parte del ejercicio periodístico. Si existen elementos para demostrar que la información publicada es incorrecta, corresponde al alcalde presentar las pruebas y aclaraciones pertinentes, no descalificar de manera general el trabajo de quienes informan.










