Historias de NegoCEOs
Mario Maldonado
La próxima gran compra de medicamentos del gobierno federal parece, a primera vista, bien encaminada. Casi todas las claves recibieron propuestas y participaron cientos de empresas. Pero detrás de esa cobertura se esconden focos rojos: partidas sin competencia suficiente para determinar si los precios son convenientes y, en los casos más delicados, medicamentos cuya oferta no alcanzaría para cubrir las necesidades del sistema público de salud.
El 16 de julio, con cerca de dos meses de retraso frente al calendario original, Birmex publicó la licitación T-218 para adquirir medicamentos genéricos, oncológicos y antiinfecciosos durante 2027 y 2028. El fallo está programado para el 14 de septiembre. La responsabilidad recae en la empresa estatal y en su director, Carlos Ulloa, quien llegó al cargo después de que la compra anterior fuera anulada por irregularidades y posibles sobreprecios.
Un análisis en poder de esta columna, elaborado por el Instituto Farmacéutico México (INEFAM) a partir de las propuestas abiertas el 5 de agosto, permite observar lo que las cifras generales no muestran.
La licitación recibió mil 831 ofertas de 174 participantes, respaldadas por 284 fabricantes, para 744 claves. Si se toma como referencia el universo estimado de 766 partidas, la cobertura fue de 97.1%. El dato luce positivo, pero pierde fuerza cuando se revisa cuántos proveedores compiten realmente por cada medicamento.
De las 744 claves con propuestas, 228 tuvieron un solo participante y 235 apenas dos. Si a las primeras se agregan las 22 partidas que el análisis identifica preliminarmente como desiertas, 250 claves —32.6% del total estimado— carecen de una referencia competitiva interna. En términos simples, en casi una de cada tres partidas Birmex no tiene una segunda oferta para saber si el precio presentado es realmente conveniente.
El efecto de la competencia se observa en las 516 claves que recibieron dos o más ofertas. La diferencia mediana entre el precio más alto y el más bajo fue de 27.4%, pero en 119 partidas la brecha superó 100%. Esto no significa que exista automáticamente un sobreprecio; las propuestas pueden variar por fabricante, presentación, capacidad de entrega u otras condiciones. Pero sí revela cuánto puede cambiar el costo cuando existe una alternativa contra la cual comparar.
INEFAM calculó que valuar la demanda máxima al precio promedio de cada partida, en lugar de hacerlo al menor precio disponible, produce una diferencia teórica de 25 mil 631 millones de pesos. No es un ahorro garantizado ni prueba de un daño al erario, porque todavía deben revisarse la calidad, el cumplimiento técnico y la capacidad de suministro. No obstante, la cifra dimensiona el dinero que está en juego y muestra dónde debe concentrarse la evaluación antes del fallo.
El riesgo no se limita a los precios. Seis partidas no alcanzan a cubrir la demanda máxima aun si se suma toda la capacidad ofrecida. Cuatro de ellas —Dobutamina, Aminoácidos Cristalinos, Cloruro de Sodio y Trinitrato de Glicerilo— tienen, además, un solo proveedor. En esos casos no existe competencia ni una alternativa inmediata si la empresa incumple.
La Dobutamina, utilizada en terapia intensiva y cardiología, es el ejemplo más crítico. Su única oferta cubre apenas 20% de la cantidad máxima solicitada y alrededor de la mitad del requerimiento mínimo. No se trata únicamente de cuánto pagará el gobierno, sino de si habrá medicamento suficiente para los pacientes que lo necesiten.
Antes del 14 de septiembre, Birmex deberá priorizar las partidas de proveedor único, comprobar que las ofertas sean comparables y verificar que las empresas puedan entregar los volúmenes comprometidos. Para las claves sin competencia tendrá que recurrir a precios históricos o referencias externas y preparar alternativas de suministro donde la oferta resulte insuficiente.
Carlos Ulloa ha expresado su intención de priorizar proveedores nacionales y garantizar pagos efectivos, dos demandas recurrentes de la industria farmacéutica. El objetivo puede contribuir a reconstruir la relación con los laboratorios, pero la nacionalidad de una empresa no sustituye su capacidad productiva, su solvencia financiera ni el cumplimiento de las entregas.
Así que la T-218 puede convertirse en un punto de inflexión o repetir los errores de compras anteriores. Su verdadero resultado se medirá por los medicamentos se compren a precios razonables y lleguen completos y a tiempo a hospitales y pacientes. Birmex todavía tiene la oportunidad de demostrar que aprendió la lección. Veremos si lo hace.
Posdata 1
El gobierno de Argentina autorizó la deportación del contralmirante Fernando Farías Laguna, señalado como uno de los principales operadores de la red de huachicol fiscal vinculada con mandos de la Marina. Su traslado a México se concretará en las próximas horas mediante un procedimiento de expulsión, no de extradición, lo que permitirá evitar un litigio que podía prolongarse durante meses. Una vez entregado a las autoridades mexicanas, será trasladado al penal federal del Altiplano.
La operación fue coordinada por la Secretaría de Marina, el equipo de Omar García Harfuch y el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco. La maniobra combinó el trabajo de inteligencia para localizar a Farías Laguna en Argentina, donde ingresó con un pasaporte guatemalteco falso, con las gestiones diplomáticas y jurídicas para que el gobierno de Javier Milei rechazara su solicitud de asilo y autorizara la deportación.
Fuentes involucradas en el caso aseguran que en esta operación sí participó Estados Unidos. Agencias estadounidenses de investigación, incluida la CIA, aportaron información para reconstruir los desplazamientos del contralmirante por Florida y Colombia hasta ubicarlo en Buenos Aires. La oficina argentina de Interpol intervino en su captura y participará en el dispositivo para entregarlo a los agentes mexicanos que ejecutarán la orden de aprehensión por delincuencia organizada y delitos en materia de hidrocarburos.
Con la llegada de Fernando Farías Laguna, la FGR tendrá bajo custodia a los dos hermanos señalados como cabezas de “Los Primos”, la estructura que presuntamente utilizó cargos y contactos dentro de la Marina y las aduanas para introducir combustible sin pagar los impuestos correspondientes. La investigación deberá establecer hasta dónde llegaron sus complicidades militares, aduaneras y políticas, y quiénes protegieron la operación durante la gestión del exsecretario de Marina de Andrés Manuel López Obrador, Rafael Ojeda Durán.
Posdata 2
Este lunes, la caída simultánea de diversos portales del gobierno federal volvió a exhibir la fragilidad de su infraestructura digital. La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, encabezada por José Antonio Peña Merino, informó únicamente que algunos sitios habían quedado “temporalmente inhabilitados”, sin precisar el origen de la falla, las dependencias afectadas ni el número de trámites interrumpidos. Al cierre de esta columna, varios portales habían recuperado el acceso, aunque no existía un reporte oficial con la hora del restablecimiento total.
EL CEO documentó la semana pasada que Telmex y otras compañías vinculadas con Carlos Slim obtuvieron durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum más de mil contratos por alrededor de 25 mil millones de pesos para prestar servicios de conectividad, centros de datos, almacenamiento, nube, telefonía y ciberseguridad. Esto no significa que Telmex haya provocado la falla, pero sí muestra hasta qué punto la operación digital del gobierno depende de un solo grupo empresarial.
La caída tampoco puede calificarse, por ahora, como un ciberataque. Sin embargo, se dio después de una cadena de vulneraciones sobre las que he escrito en estas páginas: el robo de 206 gigabytes de información de la Consejería Jurídica, el ataque contra la Sociedad Hipotecaria Federal, las intrusiones en Conagua y Trabaja En, el ransomware que paralizó sistemas de Pemex y la extracción de más de seis terabytes de archivos militares en el caso Guacamaya. A pesar de esos antecedentes, las autoridades suelen limitar sus explicaciones a “contingencias tecnológicas” o trabajos de mantenimiento.
@MarioMal










