Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
El Parque Nacional Lagunas de Montebello, joya natural de Chiapas, enfrenta una crisis hídrica que parece no tener fin. Recientes análisis ejecutados por el equipo del proyecto “Touch Quality”, conformado por talentosos estudiantes del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, han encendido las alarmas al revelar parámetros preocupantes en la calidad de sus aguas.
Esta investigación científica no solo documenta el deterioro, sino que pone de manifiesto la urgencia de intervenciones estructurales en la zona.
Alejandro Gómez, estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales y figura central de esta iniciativa, explica que el monitoreo se basa en variables técnicas fundamentales: temperatura, potencial de oxidación y niveles de oxígeno disuelto.
Estos indicadores son el termómetro real de la salud de un ecosistema acuático y, en esta ocasión, confirman una degradación constante que se ha prolongado durante años, desafiando cualquier intento previo de remediación o señalización por parte de las autoridades ambientales.
La raíz del conflicto, según señala Gómez Juárez, se localiza en la ineficiencia de los sistemas de tratamiento de aguas residuales de los municipios circunvecinos; aunque este factor ha sido denunciado históricamente, la cruda realidad que arrojan las nuevas mediciones demuestra que el problema persiste sin una resolución efectiva. La contaminación, lejos de estabilizarse, avanza a pasos agigantados, exigiendo medidas drásticas y una atención inmediata que vaya más allá del monitoreo tradicional.
Al ser cuestionado sobre la gravedad de los hallazgos, el estudiante fue contundente: la situación es alarmante. Este diagnóstico no busca ser pesimista, sino un llamado urgente a la conciencia ciudadana y a la responsabilidad colectiva sobre el cuidado de recursos vitales que sostienen la vida humana. La contaminación de estas lagunas no es solo una preocupación ecológica, sino una amenaza directa a la sustentabilidad de la región.
Ante este panorama, el equipo de “Touch Quality” no se ha quedado de brazos cruzados: están desarrollando sondas tecnológicas que, a través de pulsos ultrasónicos, buscan eliminar algas y residuos perjudiciales. Esta tecnología, de prosperar, se convertiría en una herramienta de vanguardia para la recuperación integral de cuerpos hídricos; no obstante, el principal obstáculo para esta innovación es la escasez de financiamiento, ya que, hasta el momento, dependen exclusivamente de los recursos obtenidos mediante premios universitarios.
El futuro de estas lagunas depende de la capacidad de la sociedad y del gobierno para transformar la preocupación en acción. Gómez Juárez enfatiza que la falta de recursos adicionales pone en riesgo las fases futuras del proyecto; por ello, extiende un exhorto firme a instituciones públicas y privadas para que se sumen como aliados estratégicos. La recuperación de Lagunas de Montebello no es un capricho académico, sino una necesidad de beneficio colectivo que no admite más postergaciones en una entidad donde el agua sigue siendo el pilar fundamental del desarrollo.










