No solo la distinción a una trayectoria individual, sino a más de seis décadas dedicadas a la investigación agropecuaria, la innovación genética y la formación de profesionales
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Con 65 años de trayectoria en el sector agropecuario, Jaime Darío Mantecón Álvarez fue reconocido por la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) por su contribución al mejoramiento genético de la ganadería chiapaneca, particularmente en la raza Cebú, así como por su aportación a la formación de generaciones de médicos veterinarios zootecnistas.
También, se llevó a cabo la firma de un convenio de colaboración entre la UNACH y la Sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Ilimitada Villacarriedo, con el propósito de fortalecer la investigación, la docencia y el desarrollo de tecnologías aplicadas al sector pecuario.
Durante el reconocimiento se destacó que la trayectoria de Mantecón Álvarez ha estado vinculada al desarrollo de una ganadería más productiva y adaptada a las condiciones del trópico mexicano.
Uno de los momentos determinantes de su carrera fue su primer viaje a Brasil, donde estableció vínculos con reconocidos criadores y comenzó a incorporar a México genética de alto valor proveniente de ganaderías brasileñas. Durante aproximadamente tres décadas mantuvo una sociedad productiva con el criador brasileño Onofre Ribeiro, con quien compartió conocimientos y trabajó en la incorporación de genética orientada a mejorar la producción ganadera.
Su apuesta, de acuerdo con lo expuesto, no se limitó a incrementar el número de animales, sino a desarrollar líneas genéticas funcionales, productivas y capaces de responder a las condiciones del campo mexicano.
También fue reconocido como miembro fundador de la raza Sardo Negro Mexicano. En 2002, el ejemplar JMA Camaleón fue reconocido como campeón de campeones de esta variedad.
Al hablar sobre la evolución del sector, Mantecón Álvarez destacó el papel que actualmente tienen las biotecnologías reproductivas en la ganadería.
Explicó que la reproducción ya no depende únicamente del apareamiento convencional entre un toro y una vaca, sino que actualmente es posible realizar procesos de fertilización en laboratorio y posteriormente transferir embriones de alta calidad a vacas nodrizas.
Esta tecnología permite que una hembra con características genéticas superiores pueda generar 15 o 20 crías en un año, en lugar de una sola, acelerando la reproducción de características deseables dentro de los hatos ganaderos.
Uno de los principales planteamientos del homenajeado fue la necesidad de que los avances tecnológicos y genéticos que existen en Chiapas no permanezcan únicamente al alcance de los grandes productores.
Mantecón Álvarez señaló que, el estado cuenta con personal técnico de nivel mundial, pero consideró necesario que ese conocimiento llegue a los pequeños productores y al sector social, donde persisten necesidades económicas y productivas.
El convenio firmado entre la UNACH y Villacarriedo establece bases para desarrollar conjuntamente actividades académicas y científicas, de docencia e investigación, relacionadas con el mejoramiento genético de la raza Cebú.
La colaboración también busca contribuir al fortalecimiento de la ganadería sostenible, la productividad pecuaria y el desarrollo económico y social de Chiapas, mediante la vinculación entre el conocimiento universitario y las actividades productivas.
Con este acuerdo, la universidad busca que la experiencia acumulada en el sector ganadero pueda vincularse con la formación de nuevas generaciones y con proyectos que permitan trasladar los avances científicos y tecnológicos hacia el campo chiapaneco.
El reconocimiento a Jaime Darío Mantecón Álvarez representa así no solo la distinción a una trayectoria individual, sino el reconocimiento a más de seis décadas dedicadas a la investigación agropecuaria, la innovación genética y la formación de profesionales, con la apuesta de que estos conocimientos tengan un mayor impacto entre los productores de Chiapas.










