La atención integral a la vejez demanda un enfoque preventivo en la etapa madura de la vida

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El cambio demográfico en México avanza hacia una sociedad con mayor proporción de adultos mayores, una realidad de la que el estado de Chiapas forma parte activa.

Ante este escenario, la atención integral a la vejez demanda un enfoque preventivo, mayor infraestructura especializada y una profunda reflexión familiar sobre el cuidado en la etapa madura de la vida.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Chiapas residen más de 500 mil personas de 60 años y más, lo que representa cerca del nueve por ciento de la población total de la entidad.

Este grupo poblacional enfrenta importantes retos en materia de bienestar, donde las enfermedades crónico-degenerativas, principalmente la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, las afecciones cardiovasculares y los padecimientos osteoarticulares, constituyen las principales causas de muerte.

Asimismo, en la entidad operan alrededor de una veintena de estancias y residencias geriátricas, entre centros públicos y privados, una cifra que evidencia la creciente necesidad de ampliar los espacios dedicados al cuidado especializado.

En este contexto, la enfermera especialista en gerontología, Eugenia Ortega de León, destacó que la transición demográfica actual exige la disponibilidad de servicios diseñados para responder a las necesidades específicas de la tercera edad.

Señaló que es imperativo que tanto las familias como las personas planifiquen con anticipación el afrontamiento de esta etapa.

Ortega de León enfatizó la importancia de cuestionarse a tiempo cómo se desea vivir la vejez, al margen de la dependencia de los hijos.

Explicó que los hijos e hijas tienen dinámicas propias de vida y que, en diversas ocasiones, no logran proporcionar los cuidados adecuados debido a la falta de conocimientos técnicos o a la falta de tiempo.

Respecto a la evolución de las residencias geriátricas, la especialista resaltó la transformación de la percepción social sobre estos espacios.

Lejos de ser considerados lugares de abandono, hoy se consolidan como centros de convivencia digna que garantizan asistencia profesional continua las 24 horas del día.

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