Registrar que una escuela cuenta con cisterna, sanitarios o llaves de agua no asegura que el recurso llegue de manera continua
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Este 31 de agosto una parte importante de la comunidad escolar regresó a clases con una carencia que preocupa. La organización Cántaro Azul advirtió que México aún no ha logrado garantizar acceso continuo a agua segura, saneamiento e higiene durante toda la jornada escolar.
El problema es profundo y estructural. De acuerdo con el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Educación 2024 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 21.5 por ciento de los planteles de educación básica analizados carecía de agua potable durante el ciclo 2022-2023. La brecha de desigualdad se vuelve más grave en las zonas rurales e indígenas: en las primarias indígenas, la falta de agua potable alcanzó a más del 43 por ciento de las escuelas.
Sin embargo, las cifras oficiales apenas muestran una parte del panorama. Registrar que una escuela cuenta con cisterna, sanitarios o llaves de agua no asegura que el recurso llegue de manera continua, que sea apto para el consumo humano o que las instalaciones funcionen correctamente todos los días.
En estados como Chiapas, la precariedad es evidente: únicamente el 40 por ciento de los centros educativos de nivel básico y medio superior cuenta de forma simultánea con energía eléctrica, agua potable, sanitarios e instalaciones para el lavado de manos.
Esta carencia en los planteles es reflejo directo de la crisis hídrica que enfrentan los hogares. Datos territoriales difundidos por la RED+AGUA Chiapas y la Alianza Aguas Comunes muestran una brecha significativa entre las estadísticas de cobertura y la realidad cotidiana.
Mientras que los censos oficiales reportan que cerca del 89 por ciento de las viviendas cuenta con agua, análisis más concisos estiman que solo el 47.3 por ciento dispone de una toma domiciliaria directa y apenas el 41.2 por ciento la recibe de forma diaria.
La falta de acceso continuo en las comunidades impacta de manera directa en el funcionamiento de los centros escolares.










