Apoyan a librería agredida en Chiapas 


Colectivos y organizaciones manifestaron su apoyo al espacio cultural Kinoki y a la librería La Cosecha en San Cristóbal de Las Casas ante agresiones por exhibir la bandera de Palestina.

La Jornada

Colectivos, espacios culturales, organizaciones y personas en lo individual expresaron su apoyo y solidaridad al espacio cultural llamado Kinoki y a la librería cooperativa La Cosecha, por las agresiones verbales que han sufrido de personas originarias de Israel o simpatizantes del régimen por exhibir la bandera de Palestina.

“Desde San Cristóbal de Las Casas rechazamos cualquier intento de imponer el miedo sobre nuestros espacios comunitarios y culturales. No permitiremos que la intimidación determine qué pueblos podemos nombrar, qué luchas podemos acompañar ni qué banderas podemos levantar”, dijeron en una carta.

Agregaron: “Que quede claro: Eso no es una opinión, sino un acto de violencia y frente a la violencia vamos a responder con organización y apoyo mutuo”.

Señalaron que la bandera palestina que ondea en Kinoki y en La Cosecha “es una muestra de resistencia y solidaridad desde este rincón del mundo con el digno pueblo palestino”.

Expresaron que “no es la primera vez que un espacio o una persona es agredida verbal o físicamente en San Cristóbal por mostrar su solidaridad con el pueblo palestino”.

Recordaron que la agresión más reciente ocurrió en Kinoki el pasado 2 de este mes, cuando, “un individuo llegó a su espacio para insultar, intimidar, arrancar por la fuerza la bandera palestina y escupir a una compañera”.

Reiteraron que las “reacciones violentas que se han desatado en espacios públicos o en el centro de la ciudad ante acciones solidarias con el pueblo palestino, no son acciones aisladas, sino una forma sistemática de cómo el sionismo se manifiesta en todo el mundo, de tal manera que la consigna de ‘lo que sucede en Gaza sucede en tu casa’ está más viva que nunca”.

Los colectivos, espacios culturales, organizaciones y personas que firman la carta afirmaron que “el trabajo que han hecho Kinoki y otros tantos espacios, organizaciones y colectivos es el intento de que la memoria de un pueblo al que pretenden borrar no suceda. Es la solidaridad con la dignidad de quienes resisten al despojo. Es estar con el grito de quienes siguen viviendo, enterrando a sus muertos y defendiendo su tierra”.

Es también, subrayaron, “nuestra propia memoria: La de los pueblos que han conocido el despojo, la ocupación, el racismo y la violencia. Por eso, la bandera volvió a su lugar y símbolo de un mundo nuevo y otro. Queremos decirle a la comunidad de Kinoki: No están solxs. Aquí estamos compas. Estamos quienes abrimos las puertas de nuestros espacios para hablar de Palestina. Quienes proyectamos sus historias. Quienes levantamos su bandera. Quienes hacemos música, talleres, encuentros, murales y palabras para acompañar una lucha que no cabe dentro de las fronteras. Estamos quienes sabemos que la solidaridad no pide permiso y menos a quien allá arriba ordena”. 

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