Chiapas enfrenta una sequía sin precedentes

  • Golpea al campo y amenaza la producción de alimentos: empresarios y campesinos estiman una crisis alimentaria

Cinthia Ruiz / Edén Gómez Bernal /José Salazar/ Marco Alvarado / Jorge Pérez Pólito /Fotos: Erick Bustillos/ Diseño: Luis Mendéz / Diario de Chiapas / Diario del Soconusco

La sequía dejó de ser únicamente un problema climático para convertirse en una amenaza para el campo chiapaneco. El déficit de lluvias ya afecta a tres cuartas partes del territorio estatal y alcanza a 118 municipios de los 124 del estado, con algún grado de sequía, de acuerdo con el Monitor de Sequía de México del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Las zonas agrícolas con mayor gravedad corresponden al Soconusco, la Fronteriza y la Frailesca. En Municipios como Tapachula, Suchiate, Mazatlán y Venustiano Carranza.

Uno de los sectores que resiente con mayor fuerza esta situación es el agrícola, lo cual afectará la volatilidad de los precios en ciertos insumos o ingredientes para los próximos meses, además, prevén una crisis alimentaria.

Sequía golpea al campo chiapaneco, productores piden ayuda

La falta de lluvias ya provoca graves afectaciones entre productores de maíz, frijol, café y ganado en distintas regiones de Chiapas.

Ricardo Girón, representante legal de Asidesech, advirtió que comunidades de las regiones Altos y Norte podrían enfrentar pérdidas totales, mientras la escasez de pasto ya habría ocasionado incluso la muerte de ganado.

Ante este panorama, la organización hizo un llamado a las autoridades estatales y federales para que tomen cartas en el asunto y atiendan las afectaciones que enfrentan las comunidades campesinas.

Un clima que ya no responde a los ciclos tradicionales

El impacto no se explica únicamente por la ausencia de precipitaciones, en este sentido, Marcelino García Benítez, especialista del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático, explicó que durante las últimas dos décadas los patrones tradicionales de lluvia utilizados por las comunidades campesinas han experimentado modificaciones importantes.

El estado enfrenta periodos cada vez más variables, con episodios de lluvias intensas seguidos de temporadas prolongadas de estiaje. Esta irregularidad dificulta determinar con certeza cuándo iniciar las siembras de temporal y aumenta la exposición de los cultivos a pérdidas.

Por ello, el especialista planteó la necesidad de utilizar modelos climáticos actualizados que permitan determinar con mayor precisión los periodos y zonas adecuadas para sembrar. La adaptación, en este escenario, deja de ser una opción y se convierte en una herramienta para reducir el riesgo en el campo.

Las afectaciones tampoco se concentran en una sola región, por ello, el diputado Erwin Leonel Pérez Alfaro, presidente de la Comisión de Agricultura del Congreso de Chiapas, informó sobre un reporte preliminar de poco más de 45 mil hectáreas dañadas, principalmente en cultivos de maíz, caña de azúcar y cacao. Tan solo en el Distrito X, con cabecera en La Trinitaria, se contabilizan alrededor de siete mil hectáreas afectadas en tres municipios.

La distribución desigual de las lluvias explica parte de este escenario, mientras algunas zonas reciben precipitaciones intensas, otras prácticamente no registran agua suficiente para sostener sus cultivos.

Del campo al bolsillo

Las consecuencias pueden extenderse más allá de las parcelas, para ejemplificar los efectores devastadores, Edgar Axel Benítez Aguilar, presidente de Coparmex Chiapas, advirtió que una reducción en la producción puede generar presión sobre la disponibilidad de alimentos y afectar también a la actividad ganadera.

La falta de agua limita el desarrollo de los cultivos y reduce la disponibilidad de alimento para el ganado, una situación especialmente complicada para los pequeños productores que dependen de estas actividades para subsistir.

El riesgo, por tanto, no se limita a cuánto pierde un agricultor. Una menor producción puede reducir los ingresos de las familias rurales, afectar las cadenas que dependen del campo y generar presiones sobre el abasto de productos agrícolas.

Benítez Aguilar sostuvo que Chiapas necesita comenzar a tomar medidas frente a los efectos del cambio climático y generar conciencia entre agricultores, productores y población en general. A su vez, Pérez Alfaro reconoció la necesidad de fortalecer el marco legal y presupuestal para contar con fondos de contingencia que permitan responder a futuras emergencias climáticas.

Mientras continúan los registros de productores afectados para determinar las indemnizaciones del seguro agrícola, el desafío es mayor: encontrar mecanismos que permitan al campo adaptarse a un clima cada vez más irregular.

La sequía está dejando en evidencia que los ciclos de producción utilizados durante años ya no pueden asumirse como una garantía.

Para Chiapas, anticiparse a las condiciones climáticas, mejorar la planeación agrícola y fortalecer los mecanismos de apoyo será determinante para evitar que la falta de agua termine convirtiéndose también en una crisis económica y alimentaria.

Pérdidas en el Soconusco

En lo que concierne a la zona del Soconusco, al menos 45 mil hectáreas resultaron afectadas y alrededor de 10 mil productores enfrentan daños principalmente en cultivos de maíz, soya, plátano y caña de azúcar.

El presidente de la Unión de Ejidos Emiliano Zapata, Raúl Arroyo Alvarado, señaló que los productores han solicitado al Gobierno de Chiapas declarar una situación de desastre por la sequía o implementar un programa emergente que permita atender las pérdidas.

La inconformidad también se concentra en el respaldo económico disponible. Productores de maíz cuestionaron que el seguro agrícola contemple una indemnización de dos mil pesos por hectárea, cuando, aseguran, la inversión para producir en esa misma superficie supera los 15 mil pesos.

“Lo que nos está dando el gobierno es menos de un mejoralito, la mitad de un mejoralito apenas”, expresaron productores al considerar que el apoyo no permite recuperar una parte significativa de lo invertido.

En Venustiano Carranza, el maíz no logró crecer

Campesinos de Venustiano Carranza reportan pérdida total de maíz y dificultades para acceder a sistemas de riego.

Ante esto, Manuel Saraín Hernández Hernández describe una situación que resume el impacto de la falta de lluvias: sembró maíz, pero la planta no logró desarrollarse.

“Se sembró, pero ya no nació”, relató el productor, quien estima haber perdido alrededor de seis hectáreas. Explicó que en este ciclo la pérdida fue total y que, a diferencia de otros años, la lluvia no llegó con la fuerza necesaria para permitir el crecimiento de la milpa.

La situación contrasta con su producción del año pasado, cuando obtuvo seis, siete toneladas por hectárea. Ahora, asegura que entre los campesinos existe la expectativa de que no habrá cosecha.

“Yo siembro del 8 al 10 de julio, es mi fecha que siembro, para que no nos agarre el verano, pero ahora, no valió ninguna fecha de siembra, ninguna, todas están iguales”, explicó.

Para estas fechas, el cultivo debería encontrarse en una etapa avanzada de desarrollo, “en jilote grueso, queriendo entrar en elote”. Sin embargo, la falta de humedad detuvo el crecimiento.

El problema no termina en las parcelas de maíz. También los pastizales dejaron de retoñar, reduciendo el alimento disponible para el ganado. “El agua es la vida de todos”, afirmó el productor.

Regar las tierras no es una opción al alcance de todos

Ante la falta de lluvias, algunos productores han recurrido al riego para mantener otros cultivos. Hernández Hernández explicó que en sus terrenos de caña utilizan un sistema de riego abastecido por un pozo profundo; sin embargo, la infraestructura no tiene capacidad para cubrir todas las hectáreas.

El costo de instalar sistemas de riego representa otra barrera para los campesinos. En su caso, aseguró que ya no alcanzaron los recursos para ampliar la instalación, pese a que contar con un sistema de riego permitiría mantener la producción.

Mientras tanto, los productores permanecen a la espera de algún apoyo para enfrentar las pérdidas. “La siembra es la vida del campesino”, expresó Hernández Hernández al mostrar las condiciones de sus terrenos.

La sequía, como muestra el caso de Venustiano Carranza, no solamente está dejando parcelas sin cosecha. También está poniendo a prueba la capacidad de los campesinos para mantener su producción frente a un clima cada vez más impredecible y ante los altos costos que implica buscar alternativas como el riego.

Gobierno activa

Seguro Agrícola

Ante las afectaciones, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar informó que durante 2026 se contrató un Seguro Agrícola con cobertura para cultivos de maíz, sorgo, cacao y café.

El mandatario pidió a las y los agricultores afectados acudir a sus autoridades municipales. De acuerdo con el procedimiento anunciado, serán los ayuntamientos quienes remitan a la Secretaría del Campo los padrones de productores, predios y rancherías para su posterior verificación.

El objetivo es determinar a los productores que cumplen con las condiciones establecidas en la póliza y avanzar en la atención correspondiente de manera equitativa y transparente.

Mientras los productores afectados comienzan a integrarse y se espera la aplicación del Seguro Agrícola, en las comunidades la incertidumbre continúa. Para quienes viven de la tierra, la falta de lluvia no representa únicamente una mala temporada: significa perder la cosecha, reducir el alimento para el ganado y enfrentar nuevamente el costo de volver a sembrar.

Cubrirá hasta 80% de la inversión en Chiapas

Para amortiguar el golpe económico que dejan las sequías y las lluvias intensas en el campo, el Seguro Agropecuario por Afectaciones Climatológicas contempla una cobertura de hasta 80 por ciento de la inversión de los productores afectados.

El esquema busca proteger a alrededor de 800 mil productores chiapanecos, particularmente de cultivos como maíz, café, sorgo y cacao, ante pérdidas provocadas por fenómenos meteorológicos extremos.

La atención inicia mediante una línea 800 especializada, a través de la cual se reciben y canalizan los reportes de daños.

Después, brigadas realizan el mapeo de municipios y sectores afectados, seguido de inspecciones físicas en las parcelas para determinar la superficie dañada y calcular el impacto en la cosecha.

Con la verificación en campo se integra el Reporte de Daños (MPR), documento técnico indispensable para validar la afectación, determinar la cobertura y dar paso al trámite de indemnización.

Así, ante un escenario climático cada vez más adverso, el seguro busca que el productor no cargue solo con el costo de perder su cosecha: hasta 80 por ciento de la inversión puede quedar respaldada

Aprieta sequía y alerta por agua: Mario Guillén

Mientras distintas regiones de Chiapas enfrentan una sequía que ha reducido los niveles de agua a apenas 30 por ciento de lo esperado para esta temporada, el Congreso estatal puso la mira en las nuevas reglas para acceder y aprovechar el recurso.

Mario Guillén, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, advirtió que la falta de lluvias y los efectos del cambio climático obligan a revisar con especial atención las reformas a la Ley General de Aguas.

“A estas alturas deberíamos estar en un 80 o 90 por ciento, pero no ha llovido”, señaló.

El legislador ubicó entre las zonas más golpeadas por la sequía a la Frailesca, Los Llanos, Comitán y Cintalapa, donde ya se resienten los estragos de la falta de agua.

Guillén planteó que uno de los puntos centrales debe ser la regulación del acceso a los cuerpos de agua, ante un escenario en el que la disponibilidad del recurso podría convertirse en un conflicto creciente.

“Las batallas más fuertes que nos esperan van a pasar por el agua y hay que atenderlo.”

El presidente de la Jucopo sostuvo que el problema no puede esperar y que Chiapas debe anticiparse a los efectos que traerá el cambio climático sobre la disponibilidad del agua.

Y ante un escenario en el que las fechas de siembra ya no garantizan la lluvia, la pregunta para los campesinos no es cuándo llegará la próxima cosecha, sino cómo podrán llegar hasta ella.

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