Luis Roberto Martínez/Diario de Chiapas
Aunque las estadísticas nacionales posicionan a Chiapas en un lugar favorable con una tasa de 3.8 suicidios por cada 100 mil habitantes en 2025, muy por debajo de la media nacional de 6.7 y solo detrás de Guerrero (2.0), la realidad del último año enciende las alarmas. Un indicador comparativamente bajo no implica una problemática resuelta. Entre enero y agosto de 2026, la Fiscalía General del Estado (FGE) registró 215 casos, lo que representa cerca del 90 por ciento del total reportado durante todo 2025 (240 casos). Tan solo en el mes de agosto se contabilizaron 31 fallecimientos.
Es fundamental no mezclar las métricas: los datos del Inegi de 2025 miden la tasa estandarizada en población mayor de 10 años, mientras que las cifras de la Fiscalía son carpetas administrativas de 2026. Al no pertenecer a la misma serie estadística, no se puede aseverar directamente un salto en la tasa estatal. Sin embargo, el registro local sí evidencia una tendencia clara: antes de cerrar agosto, los casos reportados en 2026 ya rozaban el acumulado de todo el año anterior.
Esta información administrativa permite identificar patrones sociodemográficos precisos. Durante el primer semestre se contabilizaron 149 suicidios, con una marcada disparidad de género: 119 correspondieron a hombres y 30 a mujeres, lo que significa que ocho de cada diez víctimas fueron masculinas. Asimismo, la variable de edad concentra el fenómeno en los adultos jóvenes: el 56% de los casos (83 personas) tenían entre 20 y 39 años, una dinámica que se alinea con la tendencia nacional a pesar de las diferencias metodológicas entre ambas fuentes.
A nivel nacional, el Inegi documentó ocho mil 709 suicidios en 2025, situando la tasa en 6.7 por cada 100 mil habitantes. La brecha de género es contundente: el 79.9 por ciento de los casos correspondió a hombres (tasa de 10.9 frente a 2.6 en mujeres). Además, impacta con fuerza a la juventud; en el grupo de 15 a 29 años, la tasa escaló a 10.2, consolidándose como la tercera causa de muerte con 3,318 fallecimientos (38.1% del total nacional). En los varones, el pico de mayor riesgo se dio entre los 30 y 44 años (17.2 por cada 100 mil), mientras que en las mujeres se concentró entre los 15 y 29 años (5.1).
En perspectiva histórica, la tasa nacional creció de 5.1 en 2015 a 6.7 en 2025. Aunque no ha sido un ascenso lineal tras el pico de 6.9 registrado en 2023 se observaron ligeros descensos en 2024 (6.8) y 2025 (6.7), el nivel actual se mantiene por encima del de hace una década.
En Chiapas, tras revelarse los 31 casos ocurridos solo en agosto de 2026, la respuesta institucional no se hizo esperar. Marcela Castillo Atristain, presidenta del Congreso estatal, pidió reforzar las políticas de salud mental enfocadas en jóvenes y hombres. Por su parte, el fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca adelantó la necesidad de coordinarse con el sector salud e integrar análisis periódicos dentro del programa Prevenir para el Buen Vivir.
El panorama de salud mental añade matices a la discusión. Según el Módulo de Bienestar Autorreportado 2026 del Inegi, el 21.8 por ciento de la población de 12 años o más presenta indicios de ansiedad, 13.4 por ciento de depresión y 6.9 por ciento reporta soledad persistente indicadores con mayor prevalencia en mujeres. El propio instituto aclara que estos datos evalúan el bienestar subjetivo y no guardan una relación causal directa con el suicidio.
Esta misma cautela metodológica aplica para Chiapas: figurar como la segunda entidad con menor tasa en 2025 únicamente retrata su posición relativa en ese año. No anticipa la dinámica de 2026, donde los 215 casos acumulados a agosto por la fiscalía aún no permiten calcular la cifra definitiva con la que cerrará el estado.










