Cafetómano.
Bernardo Figueroa
La relación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Chiapas ha dejado de ser un capítulo secundario en la agenda federal. Las giras presidenciales realizadas entre marzo de 2025 y junio de 2026, más la programada para hoy, conforman un patrón que merece lectura política cuidadosa. No se trata de visitas protocolarias ni de recorridos administrativos triviales pintados de fiesta. Cada municipio elegido, cada obra supervisada y cada programa anunciado responden a una lógica de reposicionamiento territorial que coloca al Estado como eje de una estrategia de equilibrio y desarrollo social.
El itinerario revela intención. Venustiano Carranza, Comitán, Las Margaritas, Huixtla, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Tonalá, Arriaga, Palenque, Tuxtla Chico, Metapa de Domínguez y Pijijiapan no son plazas elegidas al azar. Responden a una geografía política que combina frontera, costa, sierra y selva. La presidenta ha recorrido el estado con una frecuencia que pocos mandatarios han mantenido en tan corto tiempo. Seis visitas en quince meses constituyen una señal ineludible, todas cargadas de buenas noticias.
En marzo de 2025 predominaron la educación y el bienestar social con la entrega de la Beca Rita Cetina y la inauguración de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Comitán. En julio, el acento fue la salud con el Hospital General de Zona número 13 del IMSS y un anuncio de inversión por dos mil cuatrocientos millones de pesos para fortalecer la infraestructura médica. Septiembre trajo consigo una agenda económica centrada en Tapachula como polo de desarrollo para México y Centroamérica. Noviembre consolidó la apuesta ferroviaria con la inauguración de las estaciones Tonalá y Arriaga de la Línea K del Tren Interoceánico. Mayo de 2026 incorporó conectividad, turismo y educación superior en Palenque. Junio cerró con bienestar, vivienda, campo y cooperación internacional. Esa secuencia no es accidental. Responde a una construcción gradual donde cada visita suma una capa distinta al mismo proyecto. Chiapas deja de ser presentado como territorio de rezagos y conflictos para convertirse en un nodo logístico, energético y agropecuario de alcance nacional; un Estado que desde el sur contribuye al desarrollo y a los indicadores económicos.
INVERSIÓN, SEGURIDAD Y BIENESTAR
Existe, sin embargo, un factor que atraviesa todas estas iniciativas y que rara vez recibe la atención analítica que merece. La inversión federal requiere condiciones de gobernabilidad, de seguridad, de paz y estabilidad. Una vía ferroviaria hacia la frontera, un puerto modernizado, un polo industrial o un hospital de especialidades necesitan territorio transitable, coordinación institucional y capacidad gubernamental para ejecutar. Sin esas condiciones, cualquier anuncio queda en el papel, en el tintero de las buenas intenciones.
Aquí emerge la figura del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar. La presidenta lo ha reconocido públicamente en repetidas ocasiones. En marzo de 2025 afirmó que en apenas tres meses había cambiado el estado con la recuperación de la paz. En julio lo describió como un gobernador valiente y trabajador. En noviembre agradeció explícitamente su compromiso con la pacificación. Esa coincidencia política no es retórica, es el reconocimiento natural que se refleja en los indicadores nacionales.
La relación Sheinbaum-Ramírez va más allá de una alianza institucional donde cada nivel de gobierno aporta lo que le corresponde. La Federación contribuye con programas, recursos y ambiciosos proyectos estratégicos. El Estado genera las condiciones de seguridad y coordinación territorial para que esas políticas puedan ejecutarse. Es una ecuación donde ambas partes se necesitan mutuamente para alcanzar esa prosperidad compartida que ambos mandatarios anhelan.
CHIAPAS BAJO LA NUEVA AGENDA NACIONAL.
La visita de hoy de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene un significado mayor al de un informe de gobierno. Es la presentación pública de una ecuación donde seguridad, coordinación institucional, inversión y bienestar se han articulado de manera favorable. La frecuencia y diversidad de las visitas presidenciales indican que Chiapas ocupa un lugar relevante en la agenda nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum, llega a un Chiapas distinto al que la recibió al inicio de su gobierno. Llega acompañada políticamente de uno de sus aliados estatales más cercanos, que ha demostrado que las inversiones de la federación encuentran resultados tangibles.
Eduardo Ramírez es un gobernador que suma. Su gestión se distingue por una lógica de colaboración institucional donde el Estado aporta condiciones, genera acuerdos y entrega resultados verificables. No se limita a esperar recursos federales. Gestiona, coordina y ejecuta. Su estrategia de pacificación ha permitido recuperar territorios que durante años estuvieron bajo el control de grupos criminales. Ha establecido mesas de coordinación con las fuerzas federales, ha fortalecido la policía estatal y ha promovido una política de atención a las causas que complementa la acción de la Federación. Los resultados están a la vista. Chiapas pasó de ser un estado con alertas constantes por violencia a convertirse en un caso de estudio sobre cómo la coordinación entre niveles de gobierno puede modificar realidades concretas. Sin paz no hay inversión posible. Sin gobernabilidad no hay obra que prospere. Su aporte consiste en haber creado el piso sobre el cual la estrategia federal puede caminar.
Desde el Café: El bloqueo y la paralización de la planta de moscas en Metapa de Domínguez han exhibido de lo que están hechos algunos servidores públicos federales. Empezando por María Cartones, la representante en Chiapas de la Secretaría de Agricultura, que se escondió con sus propias enaguas antes de dar la cara ante un tema de agricultura federal; lo suyo es gastar el presupuesto, así como venerar y quemarle incienso a su Santo Patrono. Los habitantes de Metapa hablan de contaminación ambiental; sin embargo, el representante en Chiapas de la PROFEPA, Edgar Molina Ovando, prefirió mandar a un técnico de oyente, que encabezar una inspección ambiental para corroborar y desmentir que la Planta de Moscas, cumple con las leyes ecológicas federales de México… Y ya no hablamos de los servidores del pueblo, donde a Jorge “El Malo”, siempre que lo mandan a comprar tortilla, demuestra más dote de piromaníaco que de bombero… El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Carlos Moreno Guillén, acudió a la ceremonia conmemorativa por el Día Mundial para la Prevención del Suicidio «Cambiar la Narrativa”, encabezada por el gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, y el secretario de Salud de la entidad, Luis Ignacio Avendaño Bermúdez. Al concluir este evento, Moreno Guillén señaló la importancia de acompañar, desde la impartición de justicia, las acciones de prevención y bienestar, fortaleciendo una visión institucional centrada en la dignidad humana, donde el quehacer judicial se desarrolle basado en la protección de los derechos y la atención sensible de las personas… En la sede del Poder Legislativo, los diputados Mario Guillen y Juan Marcos Trinidad recibieron al Auditor Superior del Estado, José Antonio Aguilar Meza, para dialogar sobre el fortalecimiento del trabajo institucional en favor de la transparencia, la fiscalización y la rendición de cuentas.
Para terminar: “Un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos”. Lo dijo Friedrich Nietzsche.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.










