• Para acercar este conocimiento a la ciudadanía se realizará la cuarta edición del festival de hongos en Tuxtla Gutiérrez y regiones cercanas del centro de Chiapas, una iniciativa que busca reunir ciencia, arte y cultura alrededor del llamado mundo fungi
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Los hongos forman parte de la vida de los ecosistemas y también de la historia y las tradiciones de Tuxtla Gutiérrez. Desde su función en la naturaleza hasta el consumo de especies silvestres como el moní, estos organismos tienen una presencia que va más allá de la comida, pero que todavía es poco conocida por gran parte de la población.
Para acercar este conocimiento a la ciudadanía se realizará la cuarta edición del festival de hongos de Tuxtla Gutiérrez y regiones cercanas del centro de Chiapas, una iniciativa que busca reunir ciencia, arte y cultura alrededor del llamado mundo fungi.
Erika Cecilia Pérez Obando, investigadora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, explicó que uno de los objetivos es dar a conocer los hongos de la región zoque, especialmente aquellas especies que tienen importancia comestible y medicinal.
Una tradición tuxtleca relacionada con la recolección y aprovechamiento de hongos silvestres. Por ello, el festival también busca que esta práctica pueda conocerse desde una perspectiva de consumo seguro y de reconocimiento de su valor cultural.
Pero la importancia de los hongos no termina en las especies que pueden llegar a la mesa. También cumplen funciones esenciales dentro de los ecosistemas, al descomponer materia orgánica, servir como alimento para otros organismos y establecer relaciones con las plantas que favorecen su adaptación.
Esta relación hace que hablar de conservación de los hongos también implique hablar de la conservación de los lugares donde viven. Pérez Obando explicó que cuando un ecosistema se altera, las especies que dependen de él también pueden verse afectadas.
Uno de los ejemplos es el bosque mesófilo, un ecosistema que cuenta con pocos remanentes en Chiapas y que se encuentra en riesgo. Si este tipo de bosque se deteriora, también quedan expuestas las especies de flora, fauna y hongos que forman parte de él.
El comportamiento de los hongos frente a las condiciones ambientales también representa un reto para su estudio. Ante los cambios en los periodos de lluvia, la investigadora señaló que en otros países se han documentado modificaciones en los procesos de fructificación, mientras que en Chiapas todavía no se cuenta con una medición específica que permita determinar ese impacto.
Además, explicó que no siempre que una especie deja de aparecer significa que esté desapareciendo, ya que por su propia biología algunos hongos pueden no fructificar durante varios años antes de volver a ser encontrados.
Frente a este desconocimiento, el festival busca que la población tenga un acercamiento diferente. Ezequiel Cruz, integrante de Fungaria, señaló que todavía existe la idea de que todos los hongos son tóxicos, cuando la mayoría cumple funciones benéficas y algunos también son utilizados para producir alimentos y medicamentos.
El interés del público, de acuerdo con Fungaria, se ha reflejado en las ediciones anteriores. Durante el festival realizado el año pasado se registraron más de 500 visitantes y para esta cuarta edición los organizadores esperan superar las mil personas.
La programación busca acercar el tema a diferentes públicos mediante talleres, charlas, cine, recorridos para observar hongos y actividades dirigidas a niñas y niños. De esta manera, el festival plantea conocer a los hongos no solamente desde la gastronomía, sino también desde la ciencia, la biodiversidad y las expresiones culturales relacionadas con ellos.
La cuarta edición se realizará del 17 al 20 de septiembre. La sede principal será el Museo de la Ciudad, aunque también habrá actividades en el Museo de Ciencias, el MUCH y recorridos en reservas cercanas a Tuxtla Gutiérrez.
Los organizadores señalaron que algunas actividades, principalmente talleres y recorridos, tendrán un costo, debido a que el festival se sostiene mediante donativos y recursos propios, sin apoyo de instituciones gubernamentales.
Con esta iniciativa, el mundo fungi busca dejar de ser asociado únicamente con la toxicidad o el consumo y abrirse como un tema de conocimiento, conservación y cultura, a partir de la diversidad de especies que forman parte de los ecosistemas y de las tradiciones de Tuxtla y sus alrededores.










