Diario del Sur
La marimba es uno de los sonidos más representativos de Chiapas, pero hubo un momento en que esta tradición enfrentó un escenario complicado. Durante la década de 1980, la llegada y popularización de la música electrónica comenzó a cambiar los gustos del público y las oportunidades para las agrupaciones de marimba.
En medio de ese panorama surgió una iniciativa que durante varias décadas reunió a músicos de distintas regiones del estado: los Concursos Estatales de Marimba.
La historia de estos certámenes comenzó incluso antes de su primera edición. Entre 1978 y 1982 se realizaron los llamados Festivales Anuales de la Marimba, cuyo objetivo era reunir a intérpretes, dar a conocer nuevos músicos y conservar las tradiciones musicales de Chiapas.
Dos años después, en 1984, aquella experiencia se convirtió formalmente en un concurso estatal.
El primer concurso de marimba en Chiapas
El 16 de septiembre de 1984 se realizó el primer Concurso Estatal de Marimba, dedicado a los Hermanos Domínguez, compositores chiapanecos de gran relevancia.
Nueve agrupaciones llegaron a la etapa final, entre ellas Marimba Voz de Chiapas, Marimba San Cristóbal, Águilas de Chiapas, Clave Azul, Marimba Maya-Tzeltal y Marimba Municipal de Tonalá.
El primer lugar fue para la Marimba San Cristóbal, dirigida por Mario Penagos Rojas. El segundo sitio correspondió a la Marimba Municipal de Tonalá y el tercero a Marimba Águilas de Chiapas.
Pero el concurso no solamente buscaba entregar un premio.
Desde sus primeras ediciones se establecieron reglas para promover determinadas características de la interpretación tradicional. Entre 1984 y 1988 se impulsó especialmente la llamada marimba “pura”, interpretada sin otros instrumentos, además de un repertorio relacionado con la música regional chiapaneca.
Más que una competencia
Con el paso de los años, el concurso se convirtió también en un espacio para que los músicos pudieran darse a conocer.
Los ganadores recibían premios económicos y, durante las primeras ediciones, algunos también tuvieron la oportunidad de realizar grabaciones discográficas.
La primera producción correspondió precisamente a la Marimba San Cristóbal. En ella quedaron registrados temas como Perfidia, de Alberto Domínguez, y Jarabe Chiapaneco, con arreglos de Mario Penagos.
Las grabaciones adquirieron posteriormente otro valor. En 1997, CONECULTA reunió parte de ese material en cuatro discos compactos bajo el nombre Antología del Concurso Estatal de Marimba, con la intención de distribuirlos en espacios culturales y educativos.
Así, el concurso no solamente premiaba a los músicos: también ayudaba a dejar un registro de las interpretaciones que estaban formando parte de la historia de la marimba en Chiapas.
El concurso fue cambiando
Las reglas tampoco permanecieron iguales durante todos esos años.
A partir de 1989 se incorporaron nuevos géneros musicales y posteriormente aparecieron categorías diferenciadas por edades y tipos de agrupación.
En 1990 se agregó además una categoría de composición, con la que se buscó reconocer nuevas obras creadas para marimba.
La competencia también comenzó a relacionarse con otros encuentros musicales. En 1999 se vinculó con el Festival Internacional de Marimbistas y con concursos nacionales en los que participaron distintas instituciones culturales.
De esta manera, lo que comenzó como una competencia estatal teXrminó formando parte de una red más amplia de actividades alrededor de este instrumento.










