Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

Productos como la chirimoya y la calabaza de corneta están reduciendo su tamaño por la falta de lluvias en comunidades rurales de Chiapas, una situación que afecta la producción y podría generar escasez y aumento en los precios de frutas y verduras.

Diego Guzmán Girón, productor de origen tseltal, explicó que la sequía es actualmente uno de los principales desafíos para quienes trabajan el campo, ya que la falta de agua está impidiendo que algunos cultivos alcancen el desarrollo que normalmente tienen.

En una parcela ubicada a mil 80 metros sobre el nivel del mar, los productores trabajan con el sistema MIAF (Milpa Intercalada con Árboles Frutales), mediante el cual combinan diferentes cultivos para mantener la biodiversidad y aprovechar el terreno.

En estas parcelas producen maíces criollos, frijol, calabaza de corneta, guayaba, limón persa, chayote, elote, caña y yuca, entre otros productos.

Sin embargo, la falta de lluvia ya se refleja en los cultivos; en este sentido, el productor mostró frutos de chirimoya y calabazas que llegaron a un tamaño menor al habitual, debido a la falta de humedad, lo que representa una disminución en el desarrollo de la producción.

Ante esta situación, los agricultores comenzaron a adaptar sus prácticas para conservar la humedad y aprovechar mejor los recursos de la parcela. Una de ellas es la cero labranza, que evita remover el suelo y permite que los residuos de las plantas se degraden y contribuyan a mantener la humedad.

También, utilizan fertilizantes orgánicos, entre ellos líquidos derivados de la lombricultora y preparados conocidos como bocashi, elaborados por los propios productores.

La diversificación de cultivos es otra de las estrategias que utilizan para enfrentar las condiciones actuales. La combinación de diferentes especies permite mantener una mayor biodiversidad dentro de las parcelas y buscar alternativas ante los efectos del cambio climático.

Guzmán Girón señaló que la sequía no solamente afecta a quienes producen frutas y verduras, sino también a otros sectores del campo, como los productores de maíz y los ganaderos, por lo que consideró necesario que los agricultores continúen adaptándose a las nuevas condiciones climáticas.

La menor producción también puede trasladarse al consumidor. De acuerdo con el productor, cuando existe escasez de frutas y verduras, los precios pueden aumentar debido a la reducción de la oferta. Por ello, llamó a fortalecer una conciencia ecológica entre quienes trabajan la tierra y a impulsar prácticas que permitan producir sin dejar de cuidar los recursos naturales.

Para los productores, el reto ya no es únicamente mantener las cosechas, sino encontrar formas de continuar cultivando en condiciones donde la falta de lluvia se ha convertido en uno de los principales desafíos para el campo.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *