Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
La pérdida de visión no siempre significa que una persona necesita lentes. En algunos casos, la disminución visual puede estar relacionada con cataratas, un problema que puede avanzar sin que el paciente identifique de inmediato cuál es la causa y que incluso puede llevarlo a buscar únicamente una nueva graduación
Así lo explicó Ellen Eduardo Clarck Ramírez, médico especialista en oftalmología, quien señaló que ha atendido pacientes con cataratas avanzadas que pensaban que su problema de visión podía solucionarse utilizando lentes. Sin embargo, cuando existe una alteración en el ojo, cambiar la graduación no necesariamente resolverá la pérdida visual.
El especialista explicó que una disminución de la visión puede tener diferentes causas, entre ellas infecciones, enfermedades, diabetes, golpes o cataratas. Por ello, antes de asumir que una persona solamente necesita lentes, consideró necesario realizar una valoración completa para determinar qué está provocando el problema y cuál es la atención que requiere.
Esta situación también puede presentarse cuando las personas recurren a lentes pregraduados que se venden en farmacias, tiendas u otros establecimientos, principalmente para lectura. Estos productos tienen graduaciones establecidas de manera general y no necesariamente corresponden a las necesidades visuales de cada persona.
El uso de un lente que no está indicado para el paciente no significa que necesariamente vaya a provocar ceguera o un daño grave en los ojos. Sin embargo, de acuerdo con el especialista, cuando la graduación no es adecuada puede generar fatiga visual y, principalmente, hacer que la persona continúe intentando corregir sus problemas de visión sin conocer la causa.
En el caso de las cataratas, esto puede retrasar la identificación de una condición que requiere una valoración diferente. El especialista explicó que algunos pacientes llegan con cataratas avanzadas después de pensar durante un tiempo que únicamente necesitaban lentes para volver a ver mejor.
Por ello, destacó la importancia de no esperar hasta presentar una disminución evidente de la visión para acudir con un especialista. Una revisión permite valorar el estado general de los ojos y detectar alteraciones que pueden no estar relacionadas con la graduación.
Como medida preventiva, recomendó que las personas, sin importar su edad, se realicen una revisión ocular por lo menos una vez al año. La finalidad es detectar oportunamente cualquier problema y determinar si realmente se necesitan lentes o si existe otra condición que requiere atención.
La recomendación busca evitar que una baja visual sea asumida automáticamente como un problema de graduación, especialmente en adultos mayores, y que detrás de esa dificultad para ver pueda existir una condición como las cataratas que necesita ser identificada mediante una valoración profesional.










