La devoción a la venerada imagen suma 232 años de historia, tras la llegada de la escultura desde Roma el 22 de octubre de 1794
Edgar Castillo / Tonalá
En una imagen que resume 232 años de devoción, así dio inicio la Fiesta Grande en honor a San Francisco de Asís, Tata Chico.
Entre flores, cirios y el aroma a incienso, una madre tonalteca lleva a su pequeña hija a tocar el hábito de nuestro Santo Patrono, enseñándole con el corazón la fe que heredamos de nuestros abuelos.
Este año fue un recorrido diferente por otras cualidades para fortalecer la Fe de nuestro Santo patrono del pueblo, los católicos adornaron sus hogares, negocios y con Fe y devoción esperaron con alegría al Santo patrono de San Francisco de Asís.
Por primera vez, grupo de jóvenes del coro le cantaron sus alabanzas en todo el recorrido, la comunidad católica cantaban con mucha fuerza gritando Viva el Santo Patrón del pueblo de Tonalá.
Tata Chico, cuya escultura llegó de Roma el 22 de octubre de 1794 y cuya feria fue decretada oficialmente el 15 de enero de 1867 por el gobernador José Pantaleón Domínguez, hoy baja de su nicho para abrazar a su pueblo.
No es solo una escultura de madera con su aureola de corazones, es el padre, el amigo, el milagroso que anoche regaló a su pueblo la intensa lluvia que tanto necesitaban los turulos.
Hoy Tonalá no solo inicia quince días de fiesta, ofrendas y toritos. Hoy Tonalá renueva su promesa de no olvidar nunca a su Santo Patrono.
¡Que viva Tata Chico! ¡Que viva la fe de Tonalá, jóvenes, menores iban vestidos de la vestimenta de San Francisco como una promesa de manda, eso es la fe en el Santo, quienes esperan 365 días para vendérselo!
Desde su apertura de la fiesta comenzaron las lluvias en esta región Istmo Costa, con esa devoción fortalece la fe de sus creencias.










