El hallazgo en Zacapu exhibe la vileza humana

El descubrimiento del campo de exterminio en el Rancho Izaguirre en Jalisco, en marzo de 2025, cimbró a la sociedad mexicana y conmocionó al mundo entero, ya que en tiempos digámoslo así, modernos y de paz, aquellos horrores que se habían documentado en el siglo XX, sobre todo los del Holocausto, parecía que estaba superados;  no obstante, cuando se actualizaba la información sobre la ropa, credenciales, huesos y demás, esto generó horror y cuestionaba la manera en que el denominado “tejido social” se había descompuesto, a tal grado de que personas comunes fueran víctimas de un “thriller de horror”.

Lo expuesto por los medios de comunicación, sobre cómo funcionaba ese campo de exterminio por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), más aún las formas en que se suscitaron los reclutamientos, bajo la falsa promesa de una oferta laboral que a la vista parecía prometedora,  más aún en tiempos tan complicados como la crisis económica que dejó la pandemia de Covid-19, ya que como se sabe, el desempleo o los precarios salarios han orillado a jóvenes a migrar a Estados Unidos y lamentablemente, en los últimos años, a ser reclutados por el hampa.

Los reproches de la oposición del partido en el poder, lejos estuvieron de resolver el problema de fondo, pero la sociedad mexicana mostraba preocupación ante estos hechos tan crueles.

Si bien con lo de Izaguirre y la reciente ola de violencia, se creía que a violencia está disminuyendo, el reciente hallazgo en Zacapu, Michoacán, pone en discusión la forma en que la maldad, la crueldad y la insensibilidad nos ha rebasado: una fosa clandestina donde hallaron más de 600 dientes de leche, lugar donde se presume, incineraron a infancias.

De acuerdo al colectivo Buscando Cuerpos A.C., mismo que dirige la exdiputada, Margarita López, el conocimiento y existencia de este lugar data desde 2023, cuando realizaban hallazgos con otras madres buscadoras.

Ahora bien, con este descubrimiento queda claro que nadie está a salvo de los horrores del crimen organizado, ya que como se ha dicho hasta el cansancio: “con los niños No”, el problema se agrava aún más, ya que ellos son una población vulnerable y desafortunadamente, son carne de cañón, ya sea para que sean “halcones”, en la explotación sexual, tráfico de órganos, trabajos forzados y demás horrores.

Se estima que en hasta el momento se han encontrado más de mil 600 dientes de leches, que de acuerdo a estadísticas y datos, el hallazgo correspondería a más de ochenta niños que no fueron identificados y reconocidos.

Este tema, la igual que Izaguirre alimentará las discusiones sobre todo de la oposición y el partido en turno, quienes no escatimarán en buscar culpables, pero estarán lejos de buscar una inmediata solución, la cual urge sin duda alguna.

Claro, en el tema de la vulnerabilidad de las infancias, lo mostrado en este campo de exterminio, es preocupante; ya se ha documentado en estas páginas del impreso, el riesgo al que están atenidos los menores en las redes sociales e internet, teniendo en cuenta que en estos espacios el crimen organizado recluta a menores a través de ofertas que resultan atractivas, o peor aún, las infancias de escasos recursos son quienes alimentan este mercado negro y siniestro.

Nos basta con cuidarlos en casa, se deben generar estrategias para que evitar que caigan en las garras de estos viles seres, y que el tejido social mejore.

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