Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Con el cierre de las actividades de la 14.ª Semana Nacional de Alcohólicos Anónimos para los Jóvenes, la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos (AA) concluyó un despliegue informativo intensivo en planteles de educación media y media superior.
La campaña tuvo como propósito central concientizar a la población estudiantil sobre las graves repercusiones físicas, psicológicas y sociales vinculadas al inicio prematuro en el consumo de bebidas embriagantes.
La presencia en las aulas buscó desmontar los estigmas y prejuicios sociales que históricamente han rodeado al alcoholismo, transmitiendo a los estudiantes un enfoque de salud pública que define a esta adicción como una enfermedad tratable y no como un defecto de carácter o falta de voluntad.
Asimismo, este acercamiento en el ámbito escolar habilitó canales directos de orientación para que aquellos jóvenes que ya experimentan un consumo problemático puedan identificar de manera oportuna las primeras señales de alerta y buscar acompañamiento.
La urgencia de estas acciones preventivas se respalda en las alertas emitidas por la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), organismo que confirma una tendencia al alza en el inicio del consumo de alcohol entre adolescentes de 12 a 17 años en Chiapas, en sintonía con el resto del país.
Sin embargo, los diagnósticos del sector salud revelan un fenómeno aún más crítico en la entidad: la detección de casos atípicos de inicio en el consumo en niños de apenas 10 y 11 años.
De acuerdo con los datos más recientes de las encuestas sobre hábitos de consumo en la región, cerca de una tercera parte de la población adolescente chiapaneca, que representa hasta un 35 por ciento de los encuestados, admitió haber ingerido bebidas alcohólicas al menos una vez en su vida.
Si bien las tasas de dependencia severa o consumo diario en menores de edad se mantienen en porcentajes relativamente acotados, la principal preocupación manifestada por las autoridades sanitarias y la red de grupos de AA radica en la ingesta masiva y concentrada de alcohol durante fines de semana y festejos, lo que incrementa drásticamente el riesgo de intoxicaciones agudas, accidentes de tránsito, comportamientos de riesgo y violencia.
A este escenario se suman las dinámicas socioculturales y territoriales que facilitan el acceso al alcohol en las distintas regiones del estado.
En los centros urbanos como Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Tapachula, los principales factores de riesgo son la disponibilidad de bebidas en establecimientos informales, el bajo control en las ventas a menores y la presión de pares en entornos recreativos o deportivos.
Por otra parte, la Secretaría de Salud del Estado y diversos organismos comunitarios advierten un escenario complejo en las zonas rurales e indígenas de Chiapas.
En estas comunidades se enfrenta la normalización social del consumo de bebidas artesanales tradicionales y destilados de alta graduación alcohólica durante celebraciones patronales y comunitarias.










