- En el momento en que se identifica la enfermedad es un factor importante para determinar el tratamiento y el pronóstico; detectarla en etapas iniciales puede ampliar las opciones terapéuticas y mejorar las posibilidades de éxito
Edén Gómez / Marco Alvarado / Cinthia Ruiz / José Salazar / Fotos: Erick Bustillos / Diseño: Luis Méndez/ Diario de Chiapas
Sofía Toledo enfrentó el cáncer de mama en plena pandemia: hoy, desde la organización “Guerreras con Fe y Esperanza”, acompaña a otras mujeres y hace un llamado a detectar la enfermedad a tiempo.
Una bolita en el pecho cambió su vida en octubre de 2020. En plena pandemia, los estudios médicos y una biopsia confirmaron el diagnóstico de cáncer de mama.
La noticia la enfrentó al miedo, la incertidumbre y una crisis emocional. También, d
su familia tuvo que aprender a acompañarla, mientras ella intentaba asimilar lo que ocurría y encontrar fuerzas para seguir adelante.
Después llegaron las decisiones difíciles: Sofía optó por una mastectomía y recibió ocho sesiones de quimioterapia.
La caída del cabello, el desgaste físico y los días posteriores a cada tratamiento le recordaban la dureza de la enfermedad. Hubo momentos en los que necesitó ayuda para atravesar las horas más complicadas.
En ese camino descubrió que el cáncer no se enfrenta en soledad. El respaldo de su pareja, sus hijos y otras personas que habían vivido una experiencia similar se convirtió en un apoyo fundamental.
A veces, bastaba una llamada, un alimento dejado en la puerta o la presencia de alguien que comprendiera lo que estaba sintiendo.
Terminar las quimioterapias fue un paso importante, pero no significó dejar atrás todas las preocupaciones. Sofía continúa con revisiones médicas periódicas para vigilar su salud.
Su experiencia también le enseñó a mirar de otra manera el tiempo y la vida. Hoy, como integrante de “Guerreras con Fe y Esperanza”, comparte su historia con mujeres que reciben un diagnóstico y necesitan saber que hay personas dispuestas a acompañarlas.
Sofía advierte que el miedo y la falta de información pueden retrasar la atención. Por ello, llama a realizarse los estudios correspondientes, acudir con especialistas y no esperar a las campañas de octubre para revisar su salud.
Su mensaje nace de lo vivido: pedir ayuda no es una debilidad y ninguna mujer debería enfrentar la enfermedad sola.
Mitos sobre el cáncer
de mama
El cáncer de mama es una enfermedad sobre la que circulan dudas y creencias relacionadas con sus posibles causas. Entre ellas se encuentra la idea de que determinados productos de aseo e higiene personal podrían provocarla.
Al respecto, el médico ginecólogo y obstetra, José Francisco Aguilar Sepúlveda, señaló que la probabilidad de que cosméticos, perfumes o desodorantes causen cáncer de mama es mínima.
El especialista destacó que la atención médica debe centrarse en la detección oportuna de cualquier alteración en el tejido mamario.
El momento en que se identifica la enfermedad es un factor importante para determinar el tratamiento y el pronóstico. Detectarla en etapas iniciales puede ampliar las opciones terapéuticas y mejorar las posibilidades de éxito.
Aguilar Sepúlveda señaló que las posibilidades de curación dependen, entre otros factores, de la etapa en que se diagnostique la enfermedad. Cuando la atención médica se retrasa, los tratamientos pueden volverse más prolongados y complejos.
Conocer la propia anatomía también ayuda a identificar cambios inusuales en las mamas. La autoexploración permite reconocer alteraciones que deben ser valoradas por personal de salud, aunque no sustituye los estudios de detección ni la consulta médica.
Las recomendaciones para la revisión mamaria dependen de la edad y de los antecedentes de cada persona. La mastografía es un estudio fundamental para detectar alteraciones que todavía no pueden palparse. Ante una anomalía, el personal médico puede solicitar estudios complementarios y, cuando está indicado, una biopsia. Si se confirma un tumor maligno, la paciente debe recibir atención especializada para determinar el tratamiento adecuado.
Miedo y falta de
información
La frecuencia con que las mujeres se realizan revisiones médicas y autoexploraciones sigue siendo un tema de preocupación. En un sondeo, la mayoría de las participantes reconoció que no se autoexplora con frecuencia e incluso que no se ha realizado revisiones en los últimos años.
Entre los motivos que pueden desalentar la mastografía se encuentran el miedo a recibir un diagnóstico, la percepción de que el estudio es doloroso y la creencia errónea de que la compresión de la mama puede propagar el cáncer.
A estas preocupaciones se suman la incomodidad de mostrar el pecho ante el personal de salud y la sensación de exposición durante el procedimiento.
También hay mujeres que consideran innecesario realizarse estudios cuando no presentan síntomas, molestias o antecedentes familiares. Sin embargo, la ausencia de síntomas no descarta la presencia de alteraciones, por lo que es importante seguir las recomendaciones médicas de detección de acuerdo con la edad y los factores de riesgo.
Acompañamiento
emocional
Recibir un diagnóstico de cáncer no solo representa un desafío para la salud. También puede transformar la vida personal, familiar y económica de quien lo enfrenta.
El miedo a la muerte, la incertidumbre sobre el tratamiento y los cambios que vienen pueden provocar distintas emociones que necesitan atención durante el proceso.
La tanatóloga Leslie Alvarado Nazar explicó que las personas pueden experimentar tristeza, enojo, culpa o ansiedad al conocer su diagnóstico. Algunas se preguntan por qué no acudieron antes al médico, mientras que otras sienten temor por lo que ocurrirá con su vida y sus seres queridos.
La especialista señaló que enfrentar la enfermedad también implica vivir distintos duelos, relacionados no solo con la salud, sino con los cambios físicos, los planes que deben modificarse, las dificultades económicas y las nuevas responsabilidades dentro de la familia.
Ante este panorama, destacó la importancia de escuchar a la persona sin presionarla. Respetar sus emociones y hacerle saber que cuenta con apoyo puede ayudarle a afrontar la situación.
Alvarado Nazar explicó que la aceptación del diagnóstico también influye en la manera de enfrentar el tratamiento.
A diferencia de la resignación, aceptar significa reconocer lo que ocurre y participar activamente en las decisiones médicas.
Por otra parte, la negación prolongada puede llevar a buscar opiniones repetidas con la esperanza de que el diagnóstico cambie y, en algunos casos, retrasar decisiones importantes.
La familia también atraviesa un proceso emocional, pues debe adaptarse a los cambios en sus planes y en la forma de cuidar a la paciente.
Sin embargo, la tanatóloga subrayó que los deseos y las decisiones de quien enfrenta la enfermedad deben escucharse y respetarse.
Finalmente, destacó que un diagnóstico de cáncer no significa necesariamente una sentencia de muerte. La atención médica oportuna y el acompañamiento emocional pueden ayudar a las pacientes y sus familias a transitar este proceso.










