El procedimiento comienza con la aspiración de los folículos de la vaca donadora para obtener los óvulos. Después, estos se revisan para seleccionar los que reúnen las condiciones necesarias y se mantienen en un medio controlado para su maduración
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
El mejoramiento genético del ganado mediante la producción y transferencia de embriones busca acelerar la reproducción de animales con características productivas destacadas y abrir nuevas posibilidades para los ganaderos de Chiapas, principalmente en la producción de leche y carne.
Esta es una de las apuestas de Don Jaime Mantecón Álvarez, quien impulsa esta tecnología como una alternativa para mejorar la calidad genética de los hatos. Desde su experiencia en la ganadería, considera que las nuevas técnicas reproductivas pueden reducir el tiempo que tradicionalmente se necesita para obtener animales con características deseables.
El ganadero explicó que, anteriormente, el mejoramiento genético podía tomar alrededor de 15 años, mediante varias generaciones de selección. Con el uso de embriones, considera que es posible acelerar este proceso y obtener animales que hereden características productivas de ejemplares seleccionados.
Uno de los objetivos es que estas herramientas también puedan beneficiar a los pequeños productores, quienes en ocasiones no cuentan con recursos suficientes para comprar vacas o toros de alto valor genético.
Para entender cómo funciona este procedimiento, la médica veterinaria Itzel Martínez Molina, responsable del laboratorio de embriones bovinos, explica que el mejoramiento genético consiste en seleccionar animales con características destacadas para buscar que sus descendientes hereden esas cualidades.
En el caso de la producción de leche y carne, la selección de los ejemplares depende de las características que se busquen mejorar. Por ello, elegir una buena vaca donadora y un toro con genética adecuada es una parte fundamental del proceso.
La fertilización in vitro permite aprovechar los óvulos de una vaca seleccionada y fecundarlos en el laboratorio con semen de un toro elegido por sus características genéticas. De esta manera, se busca obtener varios embriones de una misma donadora, en lugar de depender únicamente de una gestación convencional para reproducir sus cualidades.
El procedimiento comienza con la aspiración de los folículos de la vaca donadora para obtener los óvulos. Después, estos se revisan para seleccionar los que reúnen las condiciones necesarias y se mantienen en un medio controlado para su maduración.
Posteriormente, se realiza la fecundación con el semen seleccionado y los embriones permanecen en el laboratorio durante varios días, bajo condiciones que buscan reproducir el ambiente necesario para su desarrollo. Cuando alcanzan la etapa adecuada, pueden transferirse a vacas receptoras, que llevarán la gestación.
Martínez Molina explica que este proceso requiere conocimientos técnicos y un seguimiento cuidadoso, pues no todos los óvulos se convierten en embriones aptos para transferirse ni todos los embriones transferidos terminan en una gestación exitosa.
Para Don Jaime Mantecón, esta tecnología puede representar una oportunidad para los productores que cuentan con vacas receptoras, pero no tienen la posibilidad de adquirir animales de genética superior. Así, podrían buscar crías con características deseables sin realizar una inversión inicial tan alta en la compra de ejemplares seleccionados.
Sin embargo, uno de los principales retos es el costo. El ganadero señaló que un embrión de alta calidad genética puede rondar los siete mil pesos, por lo que propone un esquema en el que su empresa y el gobierno compartan el pago para reducir el gasto de los productores.
Se trata de una propuesta planteada por Mantecón, no de un programa gubernamental confirmado. Además, el costo del embrión no es el único gasto que debe considerar el ganadero, pues también se requieren servicios veterinarios, medicamentos y cuidados para los animales involucrados.
La responsable del laboratorio subraya que contar con embriones de buena genética no garantiza por sí solo una mayor producción. Las vacas receptoras deben recibir atención adecuada y los productores necesitan dar seguimiento a la gestación y al desarrollo de los animales.
El interés por esta tecnología también abre oportunidades para la formación de nuevos profesionales. Mantecón planteó acercar los conocimientos del laboratorio a docentes y estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad Autónoma de Chiapas, mientras que Martínez Molina señaló que el laboratorio está abierto al interés de jóvenes veterinarios, aunque no hay una convocatoria formal de prácticas anunciada en su entrevista.
Para Don Jaime Mantecón, el reto es acercar esta tecnología a más ganaderos chiapanecos y facilitar que puedan aprovechar la genética de animales seleccionados. Su alcance dependerá de las posibilidades económicas de los productores, la disponibilidad de servicios especializados y el cuidado que requiere cada etapa del proceso.










