Ningún interés político puede estar por encima de los derechos de las mujeres

Los intereses partidistas no pueden estar por encima de los derechos políticos de las mujeres. Los mecanismos que promueven la igualdad sustantiva en los procesos electorales son fundamentales para fortalecer la democracia de Chiapas y garantizar una participación política más equitativa.

El pasado 14 de septiembre de 2026 fue aprobada por el Congreso del Estado de Chiapas, una reforma electoral a iniciativa del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar que permite garantizar a las mujeres cargos públicos de elección popular en la administración pública municipal. Se reformaron los numerales 1 y 2 del artículo 25 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Chiapas, que obliga a todos los partidos políticos a postular mujeres en la mitad de los ayuntamientos a partir de la elección de 2027.

La reforma electoral impulsada por el gobierno de Chiapas fue celebrada por organizaciones de la sociedad civil, colectivos feministas y algunos partidos políticos locales, como el Colectivo 50+1, la Fundación Karla Velasco, la Red Chiapas por la Paridad Efectiva, Ni Más ni Menos Mujeres, Colegio de Profesionales de la Construcción, Grupo Amplio de Mujeres, Morena Chiapas y Partido Humanismo Chiapaneco.

Al que no le gustó fue al Partido Acción Nacional (PAN), que impugnó esta reforma argumentando una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra el mecanismo establecido para definir la distribución de candidaturas municipales entre mujeres y hombres.

¿Qué interés persigue este partido? Lejos de fortalecer su imagen ante la opinión pública, corre el riesgo de desgastarse y perder fuerza política, especialmente cuando su permanencia podría depender de las alianzas electorales. Esto en el marco de un proceso electoral que se vislumbra como una auténtica fiesta democrática, con una participación cada vez más amplia y protagónica de las mujeres.

Lo cierto es que el PAN en Chiapas está dando patadas de ahogado para no desaparecer del escenario político, termina exhibiendo sus contradicciones y debilitando aún más su credibilidad ante la ciudadanía, pierde más de lo que gana, por eso los cálculos políticos no pueden justificar el atropello a los derechos de las mujeres.

Se perfilan unas elecciones históricas, enmarcadas en la reforma electoral necesaria para garantizar espacios reales de participación a las mujeres. Una elección que pone a prueba al machismo, que todavía permea en distintos ámbitos del poder y que sigue obstaculizando el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres.

Qué importante es para niñas y adolescentes de estas generaciones ver en el escenario político local a mujeres, quienes desde su preparación, experiencia y astucia sumarán a la construcción de un gobierno más justo e igualitario.

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