Daniel Sánchez/Diario de Chiapas
Los números de Fernando Alonso en Singapur son difíciles de creer. En clasificación se quedó a 2.850 segundos de Max Verstappen, pero según un análisis de GPS de Mark Hughes para The Race, solo en las secciones a fondo de acelerador perdió 3.220. En el resto de la vuelta, el Aston Martin fue más rápido que el Red Bull por 0.370 segundos. En Sepang ocurrió algo parecido: 2.090 de desventaja, 2.238 perdidos a fondo y 0.148 de ventaja en el resto. La explicación está en el corazón del reglamento 2026. Con una unidad de potencia mucho más dependiente de la parte eléctrica, la velocidad en recta depende de cuánta energía se recupera y se despliega. Un coche lento en recta frena con menos energía y, por ello, recupera menos en las frenadas: un círculo vicioso. Alonso lo vivió en Singapur, donde calculó que perdía entre 200 y 300 metros en algunas rectas porque la energía no se desplegaba como esperaba, y llegó a calificar el motor de ridículo por radio. El problema viene de lejos. En la pretemporada de Bahrein, Honda y Newey admitieron vibraciones que sacudían el paquete de baterías, y Newey reveló que la unidad no lograba recuperar ni el límite inferior de 250 kW, cuando el máximo es de 350. En China, las vibraciones dejaron a Alonso sin sensibilidad en manos y pies y obligaron a retirar el coche. Honda fue reduciendo ese problema, pero lo reemplazaron otros: entrega de potencia, caja de cambios y despliegue de energía. Mientras tanto, el chasis mejoró. Newey presentó en Hungría una revisión profunda del AMR26, con cambios en el piso y la carrocería para ganar carga aerodinámica y bajar peso. El efecto se vio donde las rectas escasean: Stroll señaló Budapest como probablemente la mejor carrera del equipo, y en Sepang ambos autos pasaron por primera vez a Q2, con Alonso octavo en carrera. Él mismo recalcó que el coche era idéntico al de Bakú, donde Aston Martin fue de los más lentos en las trampas de velocidad. Honda ha traído mejoras, entre ellas una actualización en Zandvoort y un turbo renovado, pero no han bastado. Stroll calcula que el motor le cuesta al equipo entre uno y dos segundos por vuelta, según la pista, y admite que los circuitos con rectas largas son los peores. Conviene no exagerar. El análisis advierte que esos números no prueban que Alonso habría peleado la pole con otro motor, porque en las secciones a fondo también influyen la resistencia aerodinámica, la carga de batería y la salida de las curvas. Aun así, el mensaje es claro: Newey construyó un coche rápido donde Honda no lo frena. Austin, con sus rectas largas, será otra prueba: Aston Martin sigue décimo del campeonato de constructores con siete puntos.










