Juan Toledo / Diario de Chiapas.
Entre el tráfico cotidiano y la incertidumbre constante, Rosa María enciende el motor de su vehículo cada mañana para iniciar su jornada como conductora de DiDi. Sin embargo, el temor a perder su trabajo se ha vuelto un pasajero más: los recientes y posibles operativos de la Secretaría de Movilidad y Transporte del Estado amenazan con despojarla de la que hoy es su única fuente de ingresos y el sustento directo de su familia.La historia de Rosa María con el transporte público no comenzó al descargar una aplicación móvil. Durante una década completa, gestionó y entregó puntualmente la documentación requerida para ser acreedora a una concesión estatal dentro del proyecto de los denominados “Transportes Rosas” iniciativa enfocada en brindar transporte seguro y conducido por mujeres A pesar de haber cumplido diez años de trámites y solicitudes formales, la autoridad nunca le otorgó el permiso.Mientras el gremio de conductores de plataformas exige garantías y una regulación justa que reconozca su labor, historias como la de Rosa María reflejan la urgencia de atender un problema de fondo: la falta de concesionamiento incluyente y las escasas oportunidades laborales en la entidad.Cansada de esperar una respuesta institucional que jamás llegó, vio en las plataformas digitales una oportunidad digna e inmediata para salir adelante.










