Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Mediante reforma político-electoral publicada en el Diario Oficial de la Federación el 10 de febrero del 2014, cuando gobernaba el PRI, se aprobó la reelección en los cargos de representación popular de presidentes municipales, diputados y senadores; que derivó de un acuerdo cupular conocido como “Pacto por México” que fue firmado por el presidente Enrique peña Nieto y los partidos PRI, PAN y PRD; reformando el artículo 59 constitucional considerando la reelección de diputados y senadores hasta por cuatro periodos consecutivos. (12 años). Se reformó el artículo 115 constitucional que atendió la reelección de presidentes municipales por un periodo consecutivo (3 años) y; se reformó el artículo 116 constitucional que consideró la relección de diputados locales de los Estados por cuatro periodos más consecutivos.
Este privilegio antidemocrático motivó críticas que propiciaron que el 11 de febrero del 2025 la presidencia de la republica presentara propuesta de reforma para prohibir la reelección .y el nepotismo electoral en los puestos de representación popular estatal y federal, retomando el espíritu de la máxima “Sufragio efectivo no reelección” propuesto originalmente por Porfirio Díaz en 1871 en el Plan de la Noria en contra de Benito Juárez, pero fue popularizado y adoptado por como lema principal por Francisco I Madero en 1908 durante su campaña presidencial en 1910 y en el Plan de San Luis del 5 de octubre de 1910.
Siendo aprobada por el Congreso la propuesta de reforma político-electoral presentada, que fue publicada el primero de abril del 2025; estableciendo la prohibición de reelección en el ámbito municipal, diputaciones y senadurías que entrará en vigor en las elecciones del 2030. Reformando los artículos. 55, 59, 82, 115, 116 y 122 Constitucional. Que establecieron el impedimento de postular a cargos de lección a familiares o pareja de previos gobiernos que concluyen ejercicio. Es decir prohibición de postular a esposa o esposo, hijos e hijas, hermanos y hermanas, tíos y tías, primos y primas, suegro y suegra, cuñados y cuñadas del presidente saliente.
En este marco de referencia, se destaca que en el 2021 de 500 diputados, propusieron reelegirse 213 de los que 120 fueron de MORENA, que finalmente se religieron 59 diputados. Al año electoral 2024 presentaron carta de intención de reelección 176 diputados quedando como candidatos 139. Para esta elección del 2027 se ha anunciado que el 93% (471) de los 500 y el 84% (88) de 128 senadores buscarán la reelección en julio del 2024; citándose que entre 130 y 150 diputados de morena de un total de 253 arán lo propio.
Con la reforma del 2025 citado, el Congreso de la Unión sepultó oficialmente las quimeras del sufragio consecutivo y el traspaso consanguíneo de poder en México, pero con un vergonzoso asterisco temporal La reforma político-electoral del 2025 establece de forma tajante que tas prohibiciones entrarán en vigor al 2030, AL pactar esta prórroga, la actual clase política se ha auto engalanado con una última e indignante prebenda: Las elecciones intermedias del 2027 será la última oportunidad de oro para que alcaldes, diputados y senadores se reelijan o, en su defecto, hereden sus feudos a familiares directos antes de que la constitución les cierre la puerta para siempre.
La narrativa oficialista pregona con orgullo la restauración del principio revolucionario de “sufragio efectivo no reelección”. Sin embargo, la realidad detrás del acuerdo legislativo entre MORENA y sus aliados del PVEM y el PT destila un pragmatismo acomodaticio. La propuesta original enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum pretendía erradicar estas distorsiones desde los comicios del 2027. No obstante las cupulas del poder legislativo negociaron una reserva transitoria bajo la cínica excusa de necesitar un “periodo de transición más amplio”. En la práctica, ese “periodo” no es más que una prórroga para exprimir el sistema actual por una última vuelta.
El panorama para el 2027 se perfila éticamente insostenible. Mientras a ciudadanía castiga con desaprobación los magros resultados legislativos y municipales más de la mitad de los funcionarios actuales ya preparan sus maquinarias clientelares para buscar la reelección o imponer esposas, hijos o hermanos en su puestos. Aunque la presidenta Sheinbaum advirtió que quien intente perpetuar el nepotismo en el 2027 “se va a ver muy mal” y que su ´propio partido adoptará restricciones internas, la ley es la ley, y la ventana constitucional quedo abierta para todos los partidos políticos.
La existencia de esta brecha temporal evidencia el desprecio de los legisladores hacia las demandas de justicia y equidad ciudadana. Si el nepotismo electoral y la reelección verdaderamente “le hacen mucho daño al país” como lo ha señalado la presidenta, postergar su erradicación hasta el 2030 es una abierta simulación que valida tres años más de dinastías locales y de enquistamiento burocrático
En este orden, el año 2027 no representará el inicio de una nueva era democrática, sino la consolidación de un descarado “año de hidalgo” familiar y político. Queda en manos de los electores utilizar la única herramienta inmediata a su alcance: para castigar con el voto de rechazo a aquellos candidatos y candidatas que decidan aprovechar esta última ventana de impunidad ética. La ciudadanía debe arrebatarles en las urnas la oportunidad que sus propios partidos se regalaron en la comodidad del Congreso.










