Preservar saberes de la herbolaria 

En algunos hogares se conservan diversas plantas medicinales de uso cotidiano, como la sábila, una especie originaria de otras regiones, pero ampliamente adaptada al estado; así como la hierbabuena, la hierba santa, la ruda, la albahaca y la rosa de Castilla

Selene Álvarez / Diario de Chiapas

 En el marco de la Feria Internacional del Libro 2026 de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), se presentó el libro Explorando la herbolaria chiapaneca: remedios más comunes con validación científica, de la autoría de Julia Manuel Lázaro Cerdeño, docente de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNACH, en Ocozocoautla.

La obra busca documentar y preservar los conocimientos tradicionales sobre plantas medicinales que forman parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades de Chiapas, al tiempo que destaca la importancia de estudiar científicamente sus propiedades y promover el aprovechamiento responsable de estos recursos naturales.

La autora explicó que uno de los pilares de su investigación fue identificar y documentar plantas de uso común en distintas localidades del estado, cuyos beneficios medicinales han sido objeto de validación científica. Señaló que este tipo de trabajos permite rescatar conocimientos transmitidos de generación en generación y abrir nuevas oportunidades para la investigación etnobotánica.

“Hacer este tipo de estudios radica en la posibilidad de incorporar nuevas generaciones para que se sumen a la búsqueda de conocimiento local y que con ello se puedan hacer más trabajos etnobotánicos que puedan impulsar a las comunidades a hacer un uso adecuado de esos recursos”, expresó.

Sin embargo, advirtió que la preservación de la herbolaria no solo implica reconocer las propiedades de las plantas medicinales, sino también proteger las especies y los ecosistemas de los que forman parte. “El aprovechamiento desmedido, la deforestación, el cambio de uso de suelo y el cambio climático representan amenazas para la disponibilidad de estos recursos”.

Recordó que anteriormente las viviendas solían destinar espacios específicos para las plantas ornamentales, alimenticias y medicinales; sin embargo, la modernización y los cambios en la distribución de los hogares han modificado estas prácticas, poniendo en riesgo la permanencia de algunas especies útiles.

A pesar de ello, en algunos hogares se conservan diversas plantas medicinales de uso cotidiano, como la sábila, una especie originaria de otras regiones, pero ampliamente adaptada al estado; así como la hierbabuena, la hierba santa, la ruda, la albahaca y la rosa de Castilla.

También hizo referencia a especies como el candoc y el cuchunuc, que pueden cultivarse en espacios reducidos o en macetas, siempre que reciban los cuidados necesarios y se mantengan mediante podas adecuadas.

La presentación de este libro puso sobre la mesa la importancia de vincular el conocimiento tradicional con la investigación científica, fomentar la participación de nuevas generaciones y fortalecer la conservación de la biodiversidad, para que los saberes sobre las plantas medicinales continúen transmitiéndose sin poner en riesgo los recursos naturales que les dan origen.

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