El impacto del fenómeno de «El Niño» y una sequía histórica provocaron el abandono de la siembra en el 60 por ciento de los productores de flor de muerto en la Ribera El Amatal, donde los pocos agricultores que lograron rescatar sus cosechas duplicaron sus costos de inversión y prevén que el precio por «tercio» rebase los 200 pesos.
La Silla Rota
CHIAPA DE CORZO.- “Ahorita ya no nos conviene que llueva fuerte porque nos mataría lo poco que producimos, o aún vamos a producir”, dice Grisel Velázquez Tagua, uno de los pocos agricultores que, en esta época de sequía, podrá cultivar cempasúchil y flor de seda o cresta de gallo, comúnmente utilizadas para las fiestas en honor a los muertos.
Este año fue más complicado debido al fenómeno de “El Niño” y una seca que no habían vivido nunca, o al menos una similar que él recuerde. Sabe que, si algo lo salvará esta temporada, fue el sistema de riego por goteo que tiene en su media hectárea, ayudado por un pozo.
Pese a que “verá los frutos” a finales de octubre, o para ser precisos el 27 de este mes, el esfuerzo para que esas flores alcanzaran su punto ideal fue mayúsculo: utilizó más dinero (como 2 mil pesos extra) para comprar hormonas y que la flor alcanzara su punto, es decir que no se quedara en botones o “chapipis”.
Muchos ya no pudieron continuar
“Ha llevado mucho trabajo, muchas regadas”, puntualiza el labriego de Ribera El Amatal, municipio de Chiapa de Corzo, en donde al menos el 60 por ciento de productores de esas especies ya no pudo continuar porque no contaba con sistema de riego ni otro mecanismo para que el agua se deslizara por todos los surcos de sus parcelas y sus semillas germinaran.
El Amatal es una de las riberas chiapacorceñas que, año con año, producen miles de “tercios” o manojos de ambas flores. Por eso, en esta ocasión solo unos 25 agricultores son observados en un vaivén entre sus tierras, para cuidar que durante los dos meses que dura el proceso todo resulte bien, hasta efectuar el corte.
Aunque él no siembra maíz, sabe que cientos o miles de labriegos la pasaron mal en los dos ciclos especiales para la producción al año en diferentes regiones de Chiapas, incluido Chiapa de Corzo. “Y lo mismo estaba pasando con nosotros”, destaca Grisel que, desde hace cinco lustros, se ha dedicado a este oficio, heredado por su padre.
Los campesinos de Ribera El Amatal saben que su venta es segura con comerciantes que provienen de la región Altos de Chiapas, o en algunos casos, el destino de su producción llega a algunos mercados de Tuxtla Gutiérrez.
La sequía ─coinciden los productores─ sin duda traerá más repercusiones, como en el precio: si hasta el año pasado un “tercio” era vendido entre 40, 60 o hasta 70 pesos, en esta época rebasaría los 100 o hasta 200 pesos esa medida.
Poca esperanza en apoyo gubernamental
Hasta este momento, el gobierno del estado, a través del mandatario morenista Eduardo Ramírez Aguilar, solo anunció apoyo a los productores de maíz, sorgo, café y cacao, a través de un seguro agrícola; sin embargo, para quienes producen flores no ha habido nada.
De hecho, cada Ayuntamiento de la geografía chiapaneca deberá entregar un padrón de los afectados, y que de esa forma se haga efectivo el mencionado seguro.
De lo que están conscientes los ribereños de El Amatal es que, si en una temporada normal gastan entre 15 o 20 mil pesos por hectárea para producir flor, en ésta desembolsaron casi 30 mil.
Alberto Sánchez Montero también “remó contracorriente” para que su producción de flor de seda y cempasúchil se dé. Para él, ha sido más difícil porque no recibe ningún tipo de recurso institucional.
La seca, coincide, ha sido complicado superarla, “la inversión fue más este año porque se tuvieron que comprar mangueras para jalar el agua de pozo o del río, entre otros gastos”.
Aunque cada temporada se prepara para la siembra y cosecha, en este ciclo la situación “los agarró de imprevisto”. De acuerdo con su experiencia, el campo está en el olvido, y nadie se ha acercado a ellos para que los apoyen, “porque sí lo necesitamos, la sequía ha sido muy larga”.
Sequía ha impactado a Chiapas
De acuerdo con el monitor de sequía del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en su último reporte publicado con fecha 21 de octubre, Oaxaca, Chiapas y Tabasco presentaron incrementos de áreas con sequía moderada y severa; incluso, advirtió que en esas entidades las precipitaciones registradas no fueron suficientes para revertir los déficits acumulados durante los meses anteriores.
En lo que respecta a Chiapas, 85 de sus 124 municipios sufrieron sequía, lo que se traduce en el 68.5 por ciento del total. La mayoría (70) tuvieron sequía moderada y el resto severa.
Según el mismo monitor del SMN, alrededor de 626 municipios, de los 2,478 que existen en el país, presentaron un grado de sequía, y solo 939 no resultaron afectados por esas condiciones climáticas.
Werclaín Camacho también es agricultor de El Amatal. Como a sus otros compañeros, a él también le costó mucho el que su tierra no solo diera cempasúchil o flor de seda, sino otros productos como tomates, limones, guayabas, chipilín, entre otros.
Como pudo, dice, llevó agua a su hectárea, y hasta este momento el augurio es positivo. Pese a ello, espera que el gobierno los “voltee a ver”, pues un apoyo no estaría de más para ellos porque, en realidad, “cada quien se rasca como puede”.
Por fortuna, dice, su venta estaría segura con compradores locales o en la misma Central de Abastos de Tuxtla Gutiérrez; sin embargo, confiesa que hay compañeros que negocian con comerciantes de Veracruz o hasta Puebla.
“El producto va al mercado que te ofrece más”, acepta el varón del campo, quien agrega que también tuvo que gastar más en productos químicos porque, ante la falta de lluvias, las plagas se hacían presentes y más resistentes.
“No podemos prever nada que tenga que ver con el clima”, lamenta el labriego, quien expone que ahora tendrán que estar más prevenidos para que la sequía no los vuelva a sorprender, como el contar con su propio sistema de riego.










