La lección de civilidad política de Ángel Torres

Letras Desnudas

Mario Caballero

“Le he reiterado mis respetos a usted, pero veo que no es recíproco ese respeto porque la educación se obtiene en casa, regidor; yo sí la tuve de una maestra. Yo no vengo aquí a insultarlo ni a ofenderlo, pero usted se conduce así; su historia de vida es esa. Yo lo respeto, también le deseo lo mejor. ¡Créame! Aquí yo no tengo nada contra usted. Le agradezco que se preocupe por mí. ¡Gracias! Eso también se lo agradece el pueblo de Tuxtla. Pero déjeme a mí hacer mi trabajo. Mire, aquí venimos a ver temas de la ciudad, y criticar, debatir, proponer, todo es bienvenido. Ya los temas personales de cada uno, pues yo creo que cada uno los tiene que ver. Yo también me acuerdo mucho de lo que le dije en el debate, pero no se lo voy a repetir porque no tendría ningún caso entrar en una polémica cuando no es el foro para hacerlo. Pero creo que el que lo recuerda muy bien es la ciudadanía, y a ellos me debo”.

Con esa lección de civilidad política le respondió Ángel Torres Culebro a Francisco Rojas Toledo, quien con insultos y gritos en la sesión de Cabildo del pasado 27 de octubre llamó al presidente municipal, y lo cito: “Nunca me voy a olvidar de lo que le dije en el debate, aparte de mentiroso es usted cínico”.

EL ESTILO DE ÁNGEL

Me impresiona el esfuerzo que hace Paco Rojas por limpiar la moral ajena teniendo las manos tan sucias.

El problema empezó cuando él le solicitó al alcalde que pidiera licencia para separarse del cargo porque —opina— Torres Culebro se está aprovechando de su posición política para promover su reelección. Y como no le gustó que Ángel esbozara una sonrisa mientras seguía con su intervención, levantó la voz para injuriarlo.

¿Qué ofensa puede haber en una simple sonrisa? Así como sonrió, el alcalde pudo bostezar o hurgarse la nariz, pero eso no era razón para descalificarlo. Pero bien se dice que cuando se acaban los argumentos, aparecen los insultos.

Ángel Torres ha demostrado ser un buen gobernante. Tiene conexión con la gente, presencia territorial a través de recorridos constantes en las diversas colonias de la ciudad y una trayectoria importante como funcionario público. Quienes hoy apoyan su gestión destacan de la misma manera su paso por la Secretaría de Obras Públicas, donde impulsó proyectos de conectividad, pasos a desnivel y el mejoramiento de varias vialidades en la capital.

Hoy en día, goza de la confianza de la ciudadanía por los diferentes programas de su gobierno que le han otorgado tanto justicia social como dignidad a los tuxtlecos. “Calles Felices” es uno de ellos, con el cual ha construido alrededor de 500 calles integrales, beneficiando a decenas de colonias y a miles de familias.

A esto se suma la modernización del alumbrado público, la recuperación de espacios y la estrategia de limpieza urbana. También destacan la reforestación y mantenimiento de áreas verdes, el mejoramiento visual de camellones, la reactivación de parques recreativos y deportivos, y las brigadas nocturnas de bacheo permanente. Asimismo, se contempla la entrega de tinacos y láminas a familias en situación de vulnerabilidad, junto con programas de salud y asistencia comunitaria donde incluso las mascotas reciben atención gratuita mediante vacunación, esterilización y consultas veterinarias.

Por tanto, no es extraño que en cada colonia que visita, Ángel Torres sea recibido con calidez y respeto. Se lo ha ganado a base de buenos resultados y trabajo. Un trabajo que la sociedad tuxtleca aplaude y reconoce. Es su estilo de gobernar.

EL MENTIROSO Y CÍNICO ES OTRO

Paco Rojas, por el contrario, es un milagro que no se muerda la lengua cada vez que habla. Debería cobrar por sus lecciones de ética, así su hipocresía le dejaría alguna ganancia.

Le pide al alcalde Torres Culebro actuar con honestidad, buena moral pública, ética y responsabilidad, ¿pero él cuándo ha actuado así?

¿Lo hace cuando hay una averiguación previa en su contra por presunta asociación delictuosa y operaciones con recursos de procedencia ilícita?

La averiguación previa es la UEIORPIFAM/AP/116/2015, por la que tuvo que comparecer ante la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y Falsificación de Moneda de la SEIDO.

Esto surgió tras las denuncias presentadas al ser exhibido en dos videos recibiendo dinero en efectivo de un empresario para financiar su segunda campaña a la presidencia municipal.

En el primer video, en el privado de un restaurant, recibe varios fajos de billetes dentro de una caja de zapatos. En el segundo, en la habitación de un conocido hotel de la capital chiapaneca, el supuesto empresario poblano le lanza 1.4 millones de pesos sobre la cama, que él mismo le ayuda a meter en una maleta con la expresión de “¡Ah burro!”, y le promete que en pago le daría todas las obras apenas tomara protesta como alcalde. “Nos vamos al moche”, le respondieron.

Y si una sonrisa merece el peor de los descalificativos es la suya. Fue grabado en el pasillo del hotel cuando se dirigía hacia el ascensor, caminando con una sonrisa que delataba que no cabía de alegría mientras jalaba esa maleta repleta de dinero.

No por nada se le conoce como “Paco Moches”.

Por otra parte, ¿actúa con ética y responsabilidad cuando, en 2021, el IEPC le impuso una multa por cometer actos anticipados de campaña durante el proceso electoral de ese año, sanción que fue confirmada por el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas y ratificada por la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación?

¿Lo hace cuando al finalizar su trienio (1999-2001) promovió ante el Cabildo un bono de retiro para sí mismo y el cuerpo de gobierno, compensación ilegal que configuraba un quebrando al erario de los tuxtlecos, obteniendo él 2.7 millones de pesos?

Ahí nació el mote de “Paco Bonos”.

Peor todavía, el tres de julio de 2008, a las 19:30 horas, fue detenido por elementos de la Policía Ministerial, acusado de los delitos de violencia familiar equiparada y homicidio en grado de tentativa, este último en agravio de José Antonio Olguín Ruiz. Lo arrestaron en la suite “Tuxtla” del Sanatorio Rojas, donde estaba escondido.

Su aprehensión derivó de las denuncias directas en la Fiscalía de Distrito, en las que lo acusaban de agredir físicamente y amenazar a Olguín Ruiz, entonces secretario de la Coparmex en Chiapas, en el estacionamiento de Plaza Sol y al día siguiente en la oficina de su exesposa Mirna Camacho, quien era titular de la Profeco.

También lo arrestaron por la denuncia interpuesta por Camacho en la Fiscalía Especial para la Atención de los Derechos de las Mujeres, por agresiones y amenazas.

LA ESTUPIDEZ

Aldous Huxley decía que “la estupidez es producto de la voluntad”.

Ciñéndonos al significado, la estupidez es una torpeza notable en comprender las cosas. Paco Rojas, por definición, es estúpido. No lo digo como insulto, sino como descripción. Porque pretende dar lecciones de moralidad cuando él evidentemente nunca fue a clases.

Para su desgracia, al intentar acorralar a Ángel Torres, terminó exhibiendo su estupidez de cuerpo entero.

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