Daniel Raventós
El informe Laicidad en Cifras 2026 de la Fundación Ferrer i Guàrdia dibuja una población del reino de España en la que la secularización ha dejado de ser tendencia para convertirse en estructural. Casi cuatro de cada diez habitantes (39,3 %) se declaran ateos, agnósticos o indiferentes, a solo dieciséis puntos de la población católica (55,1 %). El salto más brusco se produjo entre 2019 y 2021, cuando la población no religiosa pasó del 27,5 % al 37 %. En 2023 se alcanzó el máximo histórico del 41,5 %. Cataluña (47,6 %) y el País Vasco (50,5 %) encabezan el proceso territorial. Territorios como Extremadura (27,3 %), Murcia (29,3 %) o Castilla-La Mancha (31,1 %) mantienen una clara mayoría de población religiosa.
El relevo generacional es demoledor: entre los jóvenes de 18 a 24 años, la no religiosidad alcanza el 55,4 %. Sin embargo, entre los que sí se declaran religiosos, el 34,6 % es practicante, una proporción que no se alcanza hasta los 65 años en el resto de la población. El informe concluye este punto: “Este patrón refleja una convivencia entre niveles elevados de no religiosidad y un sector de población creyente joven con una práctica religiosa relativamente más intensa”.
En lo que respecta a la financiación de la iglesia católica, sigue el chollo. Dice el informe de la Fundación Ferrer i Guàrdia: “Desde finales de los años noventa, la proporción de contribuyentes que marcan exclusivamente la casilla de la iglesia católica (una fórmula insólita para un Estado que se autodefine como aconfesional) ha experimentado una reducción sostenida. Si en 1998 esta opción concentraba el 36,6 % de las declaraciones, en 2022 se sitúa en el 10,3 %, lo que evidencia una pérdida significativa de apoyo directo”. Y sigue: “A pesar de la disminución del número de contribuyentes que marcan la casilla de la iglesia, los recursos económicos asignados han aumentado de manera sostenida. En 1998, la iglesia católica recibía 97,2 millones de euros, mientras que en 2022 esta cifra ascendía hasta los 333,7 millones”.
En la escuela, el 43,6 % del alumnado de primaria, el 48,2 % de la ESO y el 68,2 % de bachillerato no cursa religión. Y, sin embargo, el número de profesores de religión ha crecido un 30 % en el mismo periodo. La disonancia entre la sociedad y sus instituciones es, a estas alturas, incuestionable. El informe ofrece este gráfico que no precisa comentarios.
Las elecciones del 29-N y el laicismo
El 14 de octubre Europa Laica envió a todas las candidaturas un documento con diecisiete propuestas mínimas sobre laicidad y libertad de conciencia. Pide que las incorporen a sus programas y que registren, desde el inicio de la legislatura, las iniciativas necesarias para hacerlas efectivas. Se entiende que se envíe a todas las candidaturas, por “cortesía”, aunque algunas no solamente no son laicas sino que son militantemente antilaicas como es el caso de la derecha extrema y la extrema derecha. Estas son las propuestas, agrupadas por bloques, y lo que hay detrás de cada una.
1. Acabar con los Acuerdos con la llamada Santa Sede. Denunciar y derogar los acuerdos de 1976 y 1979 y los de 1992 con las confesiones minoritarias, que las confesiones se rijan por el derecho común y suprimir la figura del “notorio arraigo”. Cabe recordar que los tratados de 1979 continúan el concordato franquista sin que ningún gobierno de izquierdas los haya revocado.
2. Dejar de financiar a la iglesia. Suprimir la asignación tributaria del IRPF y los privilegios fiscales de la iglesia católica, en particular la exención del IBI, y fiscalizar en el Parlamento toda la financiación pública a las confesiones, con una publicación anual consolidada.
3. Una ley de libertad de conciencia y un reglamento de laicidad. Una ley orgánica que sustituya a la de Libertad Religiosa de 1980 y un reglamento que haga efectiva la aconfesionalidad en actos, símbolos, cesión de suelo público y declaraciones de interés público de acontecimientos confesionales. La visita del jefe del Vaticano a las Cortes y el luto oficial por el penúltimo papa hasta ahora, toda una muestra de lo contrario de lo que se pide.
4. Escuela y universidad públicas y laicas, y protección de la infancia. También garantizar que ningún menor sea inscrito formalmente en una confesión ni sometido a confesión auricular o dirección espiritual antes de cumplir 18 años.
5. Servicios públicos sin capellanías pagadas por el Estado. Sanidad y asistencia social prioritariamente públicas y supresión de las capellanías sostenidas con fondos públicos.
6. Revertir las inmatriculaciones. Revertir los bienes inmatriculados por la iglesia católica y publicar el listado completo desde 1946. Una lista de latrocinio sin freno. ¡Hasta la mezquita de Córdoba es propiedad de la Iglesia desde 2006!
7. Reparar a las víctimas de abusos. Reconocimiento y reparación integral a cargo de las instituciones responsables y no de los presupuestos públicos, revisión de los plazos de prescripción, auditoría de los centros sostenidos con fondos públicos y refuerzo de los canales de denuncia.
8. Reformas de fondo. Modificar los artículos 16 y 27 de la Constitución (que hablan de la libertad ideológica y la libertad de enseñanza) e impulsar una Carta Europea por la Laicidad y la Libertad de Conciencia. Derogar los artículos 524 y 525 y revisar el 522 y el 523 del Código Penal (que tratan sobre práctica religiosa, profanaciones, escarnio…), para que la protección penal alcance por igual a todas las convicciones, religiosas o no. La reforma que suprimía solo el delito de escarnio decayó con la disolución de las Cortes.
Lo que es de temer que hagan los partidos
Los partidos de derechas españoles, catalanes y vascos no aceptarán seguro las propuestas de Europa Laica. Esto es uno de los elementos que los define como partidos de derechas.
El PSOE quizás aceptará alguna para aparentar. En realidad, los hechos cuentan, y en todos los gobiernos del PSOE en solitario y en coalición no han hecho absolutamente nada de significativo para avanzar ni que fuera tímidamente en el laicismo. En un artículo reciente comentaba que “[F]ue un Gobierno del PSOE, el de Zapatero, que en el año 2006 subió al 0,7 % la aportación del IRPF a la iglesia (…) subió el 33% la aportación vía IRPF de dinero público a la iglesia católica (…) Como dejó apuntado Ángel Munárriz en Iglesia, SA el PSOE es más laico cuando está en la oposición”. Y con este gobierno se invitó a hablar en las Cortes al jefe de estado teocrático del Vaticano. “La supuesta neutralidad del Estado quedó no en entredicho, más ajustado a la realidad sería decir que saltó por los aires”. Semanas antes, como queda dicho, el mismo gobierno de coalición español había declarado tres días de luto oficial con motivo de la muerte del anterior papa llamado Francisco. La credibilidad pro-laicismo del PSOE es nula. Mejor decir de este partido que es, vistos los hechos, pro-católico, sin más. Un ejemplo que es apoteósico, entre otros igual de vergonzosos. La página oficial de la Generalitat de Catalunya del pasado 23 de abril, día del libro, ponía ni más ni menos: “09:00 Misa de Sant Jordi. Palau de la Generalitat | Barcelona (Barcelonés). El presidente Illa asistirá a la misa de Sant Jordi presidida por el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, y cooficiada con el prior de la capilla, Mn. Josep Maria Turull. El consejero de la Presidencia, Albert Dalmau; la consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon; el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler; la consejera de Derechos Sociales e Inclusión, Mònica Martínez Bravo; el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper; el consejero de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch, y el consejero de Deportes, Berni Álvarez, también asistirán. La homilía se realizará a puerta cerrada”. Estado aconfesional…
Los partidos de izquierdas españoles, catalanes, vascos y gallegos podrían aceptar buena parte si no la totalidad de las propuestas. Además, los partidos de izquierda catalanes, gallegos y vascos priorizan que estas competencias (como la gestión de los bienes o el marco educativo) sean decididas íntegramente en sus naciones, sin esperar a una imposible reforma estatal, pero siempre bajo principios de laicismo progresista.
El 29-N apunta a una victoria de la extrema derecha y la derecha extrema españolas. Lo que significaría un retroceso democrático, cultural y de civilización enorme. En palabras recientes de un artículo sobre la campaña electoral: “[L]a vida pública se ha vuelto irrespirable porque las derechas se han asilvestrado y abanderan un nacionalismo español cerril y mostrenco”. La remota posibilidad alternativa es que gobernase el PSOE en coalición con alguna fuerza a su izquierda. Es decir, en ambos casos las propuestas laicas serán derrotadas. La iglesia católica puede estar tranquila o, mejor aún, frotarse las manos. Claro que sus preferencias están con la victoria de la derecha extrema, al fin y al cabo han sido como uña y carne en la historia española, especialmente en la historia más negra.










