La gira de Ramírez en Oxchuc y el regreso de la mirada pública

Cafetómano.

Bernardo Figueroa

Hay lugares donde la política se vuelve un acto de memoria. Oxchuc es uno de ellos. Municipio tzeltal de los Altos de Chiapas, cargó durante décadas con una condena silenciosa. Mientras el desarrollo estatal se concentraba en otras latitudes, sus comunidades aprendieron a esperar. Los números lo confirman con una dureza que no admite eufemismos. Alrededor del 70 por ciento de su población carece de agua entubada y el 62.4 por ciento de sus habitantes vive en pobreza extrema. Esa es la realidad que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encontró cuando decidió que Oxchuc dejara de ser una referencia del abandono y se convirtiera en el punto de partida de una decisión distinta.

La gira de trabajo por el municipio no puede leerse como una suma de inauguraciones aisladas. Tiene una lógica que la atraviesa. Ramírez ha insistido en que su gobierno se distingue por atender los problemas de raíz, por encontrar soluciones antes que por patear los problemas hacia adelante. Esa frase, que en el discurso público suele quedarse en la retórica, adquiere un sentido verificable cuando se observa lo que ocurrió en Oxchuc durante la jornada. El programa Del Olvido a la Prosperidad no llegó al municipio con un paquete genérico. Llegó con una lectura de sus carencias históricas y con una intervención que cruza educación, salud, agua, caminos y actividad productiva.

INVERTIR DONDE EL OLVIDO FUE COSTUMBRE

La educación es el terreno donde esa visión se vuelve más tangible. En la localidad de Piedra Escrita, la Escuela Primaria Cuauhtémoc recibió una inversión de 1.7 millones de pesos para construir un aula, rehabilitar un edificio, instalar la red eléctrica y dotar de mobiliario. El Jardín de Niños Gabriela Mistral sumó dos aulas equipadas. En Santo Tomás, la Escuela Primaria Federal Sor Juana Inés de la Cruz fue objeto de una rehabilitación integral. En el año 2026, la inversión en centros educativos de Oxchuc supera los 43 millones de pesos. No son cifras que se expliquen por sí solas. Lo que las vuelve significativas es el criterio que las ordena. Sustituir escuelas de madera y lámina por espacios de concreto, equipados y seguros, es una forma de romper un ciclo. Un niño que estudia en un aula digna no está recibiendo un beneficio menor. Está recibiendo la señal de que el Estado lo ve.

Esa misma lógica se replicó en otros frentes. La entrega de kits deportivos no es un gesto menor en un municipio donde la juventud ha sido disputada por la desatención y la violencia. Ramírez lo planteó con claridad cuando dijo que el deporte aleja de los vicios, fortalece el cuerpo y la mente y enseña a trabajar en equipo. La frase puede sonar concisa, pero encierra una convicción política. Invertir en el tiempo libre de las nuevas generaciones es intervenir en las causas de problemas que después se lamentan. Lo mismo ocurre con la entrega de apoyos agropecuarios a cuatro mil productoras y productores, con la dotación de una ambulancia y con el acercamiento de la Feria de la Salud a la población. Cada una de esas acciones apunta a una necesidad concreta y a una raíz que durante años permaneció sin atención.

Oxchuc tiene una historia política que merece ser considerada. Fue el primer municipio de Chiapas en transitar de un sistema de partidos a un régimen de sistemas normativos internos, un hecho que lo colocó en el mapa de la autonomía indígena. Esa condición no lo volvió automáticamente un municipio próspero. La libre determinación, por sí sola, no resuelve la falta de agua ni la pobreza extrema. Lo que la gira de Ramírez sugiere es una lectura complementaria. El respeto a la autonomía no está reñido con la inversión pública. Al contrario, puede ser el marco que le dé sentido. El gobernador lo expresó cuando afirmó que en Oxchuc se impulsa la unidad y que para vivir con bienestar, paz y prosperidad se debe trabajar unidos. No es un llamado vacío, es el reconocimiento de que el gobierno estatal y las autoridades comunitarias pueden coincidir en un propósito sin que ninguna de las partes renuncie a su identidad.

DEL ABANDONO A UNA AGENDA DE PROSPERIDAD

La verificación de la Plaza Campesina y la supervisión del Centro Pilares completan el cuadro. La Plaza Campesina será un espacio para que los pobladores vendan sus productos y fortalezcan la economía local. El Centro Pilares contará con auditorio, gimnasio, consultorios, sala de saberes y talleres, con una inversión conjunta superior a los 37 millones de pesos. La medicina tradicional tendrá un lugar en ese centro. Es un detalle que revela una concepción de la salud y del bienestar que no se limita a la infraestructura. Incorpora saberes que la política pública convencional suele ignorar. Ramírez ha llamado a su proyecto el humanismo que transforma. En Oxchuc, esa idea se traduce en espacios que no solo atienden necesidades materiales. También reconocen una cultura y una forma de entender la vida.

El contexto más amplio del programa confirma que Oxchuc no es una excepción, sino el punto de partida de una estrategia que abarca doce municipios con los mayores índices de marginación de Chiapas. Aldama, Capitán Luis Ángel Vidal, Chalchihuitán, Chanal, Chenalhó, El Bosque, Mitontic, Pantelhó, San Andrés Duraznal, San Juan Cancuc y Tila comparten con Oxchuc una historia de relegación. La inversión proyectada para el ejercicio 2026 supera los 2,694 millones de pesos. La cifra es relevante, pero el dato que importa es otro. El gobierno de Ramírez decidió empezar por donde nadie había empezado. No por los municipios con mayor visibilidad mediática ni por los que ya tenían obras en marcha. Por los que llevaban décadas esperando.

Esa decisión tiene un costo político y una lógica que conviene examinar. Atender a los pueblos invisibilizados no produce resultados inmediatos en las encuestas. No genera titulares fáciles. Exige una apuesta por el mediano y el largo plazo. Ramírez ha mostrado que prefiere esa ruta. Su estilo no es el del funcionario que inaugura placas y desaparece. Es el del gobernante que regresa, que supervisa, que verifica el avance de una obra y que ajusta lo que haga falta. Oxchuc ahora vive distinto, ha dicho el gobernador. La frase puede sonar a consigna. Pero cuando se contrasta con los datos y con las obras, adquiere un peso distinto. Un municipio que durante décadas fue sinónimo de olvido hoy recibe inversión en sus escuelas, en su plaza, en su centro de salud y en su capacidad productiva. No es la prosperidad completa. Es el inicio de un camino. Y ese inicio importa porque marca un precedente. La política chiapaneca tiene una deuda histórica con sus pueblos originarios. El gobernador Eduardo Ramírez ha decidido empezar a pagarla por los que llevaban más tiempo esperando. Esa decisión, más que cualquier discurso, define el carácter de su gobierno.

Desde el café: ¿Será verdad que al doctor Balazo no le gusta que le hagan segunda? Desde que se volvió titular, ya no anda como llavero a la diputada Erika Mendoza; es más, la legisladora ya dejó de recibir invitaciones, terminó su papel de servir de cuña… Roy Mandujano, secretario de Educación, sostuvo una reunión de trabajo con Adier Nolasco, director del ICHEJA, y Flor Marina Bermúdez, responsable de Chiapas Puede, para revisar avances en alfabetización y presentar el proyecto CREA, con el fin de fortalecer la coordinación hacia un Chiapas libre de analfabetismo… José Luis Abarca, aparte de presumir ser amigo del secretario con quien dice jugaba teto desde el Congreso del Estado, ¿qué hace como director de Atención Municipal? ¿Qué resultados ha reportado? ¿Lo toman en serio los presidentes municipales o, cuando menos, le toman la llamada?

Para terminar: “Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada”. Lo dijo Willy Brandt.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

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