•Juventudes de 20 a 35 años enfrentan un futuro económico incierto ante la falta de estabilidad laboral y el constante incremento en el costo de vida.
Juan Toledo / Diario de Chiapas
A medida que concluye el penúltimo mes del año 2026, una inquietud constante se extiende entre los más jóvenes de Chiapas. Los adultos de entre 20 y 35 años observan con incertidumbre la construcción de su futuro financiero y la viabilidad de sus fondos de retiro, inmersos en un contexto de cambio económico marcado por la fluctuación de ingresos, la informalidad laboral y el costo de vida acumulado en la región.
Aunque los indicadores económicos estatales han mostrado avances puntuales en la actividad productiva local, esta dinámica no siempre se traduce en estabilidad duradera para las nuevas generaciones.
El grueso de la juventud profesional y técnica en municipios como Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Comitán se inserta en mercados de empleo caracterizados por salarios iniciales ajustados, esquemas de contratación por honorarios o actividades independientes. Esta realidad dificulta la aportación voluntaria constante a las cuentas de Ahorro para el Retiro (Afore) y limita el acceso regular a la seguridad social.










