La mayoría de los niños que esperan una familia son mayores de 5 años, pero las solicitudes de los padres adoptivos se centran casi exclusivamente en bebés o niños menores de 3 años.
Esta realidad nos invita a reflexionar sobre la importancia de abrir nuestros corazones a los niños mayores, quienes también merecen crecer en un hogar lleno de amor.










