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El descenso de Kukulcán congrega a más de 9 mil personas en Chichén Itzá

Agencias/Diario de Chiapas

El descenso de Kukulcán convocó a un gran número de turistas nacionales y extranjeros en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en donde por primera vez en dos años el Equinoccio de primavera estuvo abierto al público.

A las afueras de la milenaria urbe prehispánica, las artesanías con motivos mayas contrastan con coloridos atrapasueños y hasta personajes de la industria de los videojuegos. Al llegar, unas grisáceas nubes amenazan el goce óptimo del espectáculo arqueoastronómico.

Camiones repletos de turistas se enfilan uno a uno en los alrededores del complejo. De ellos descienden decenas de visitantes enfundados en frescas vestimentas a sabiendas del calor que impera en la región; todos ávidos de presenciar el descenso.

Celular en mano, la concurrencia documenta cada etapa de su ingreso a la antigua ciudad. Antes de entrar, negocios como Oxtún; Las Palmeras y -Taco Maya “hacen su agosto” producto de la añorada afluencia.

A pocos minutos del arribo de la deidad a lajas yucatecas, la euforia crece y la gente se apresura a ocupar el lugar idóneo para presenciar la llegada de la serpiente emplumada que en esta ocasión reunió a más de 9 mil personas, según declaraciones de Mauricio Díaz Montalvo, director de Cultur.

Mientras la concurrencia aguarda el acontecimiento, un cúmulo de ceremonias ocurren en torno a la pirámide: despliegues de yoga; cantos; rezos; e incluso uno que otro rito llevado a cabo bajo el yugo de la clandestinidad.

Fue a las 4:20 de la tarde cuando inició oficialmente la primera jornada equinoccial del año en Yucatán. Los presentes dieron la bienvenida a la deidad con sendos aplausos que únicamente se eclipsaron por las quejas hacia quienes optaron por observar el fenómeno de pie.

La aparición de la serpiente se dio de manera esporádica la tarde de este 21 de marzo en la añeja Chichén Itzá. Fue por ratos que la deidad tuvo a bien revelarse ante su público al borde del frenesí.

Algunos de los asistentes elevaron sus manos al cielo, según explicaron, para recargar la energía necesaria que les permita transitar el año. Otros las levantaron con sus celulares entre los dedos en busca de la mejor toma para compartir mediante sus redes sociales, formando una constelación de pantallas azuladas.

Finalmente, el acto culminó con una nutrida ovación y promesas de regreso. Los gritos entrelazados de los tour operadores poco a poco se fueron desvaneciendo en medio de la imponente urbe; hasta que solo quedó un puñado de policías y personal de la zona arqueológica. Kukulcán regresará en septiembre.

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