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Osmar, el de la  barba de sabio

Personaje ícono de Tuxtla; llega a “trabajar” todos los días a la Secretaría de Educación a pesar de haber sido despedido; tuvo plaza, pero se la quitaron; padece de sus facultades mentales

Francisco Mendoza/ Diario de Chiapas

A lo largo de los años, Tuxtla Gutiérrez ha tenido personajes icónicos en sus calles llenas de historias; quien no recuerda el grito de “arrepiéntanse hermanos” del señor Grajales, o el “te doy uno, te doy dos”, un simpático vendedor de helados o chicharrines, y qué me dicen de “La Pituca”, quien lo vimos vestido de túnica blanca sucia haciendo alusión a Jesucristo.

Esta, es una más de esas vidas que están ahí, cerca de nosotros sin que nos demos cuenta; Osmar era un trabajador de la Secretaría de Educación, quien pese a tener discapacidad intelectual, obtuvo una plaza de maestro hace más de 15 años.

“Yo conocía a Osmar porque trabajamos juntos, una buena persona, nada más que le faltaba un poquito de sus facultades, pero sí podíamos platicar con él; salía de sus facultades, pero se volvía a controlar”, señaló Ángel Domínguez Velázquez, trabajador del departamento de preescolar de la Secretaría de Educación.

Osmar estuvo en el aula, en una plaza en Ocuilapa, municipio de Ocozocoautla, al tener ciertos problemas de conducta, fue trasladado a la Secretaría de Educación, para que, en la ciudad, pudiese tomar sus medicamentos.

“La persona que era su jefa, una jefa de sector en donde pertenecía su plaza, ella me platicó que Osmar llegaba al DIF para que le echaran la mano para un medicamento que era muy costoso”.

A pesar de necesitar este medicamento, Osmar dejó de acudir al DIF para este apoyo, quedando a la deriva de su enfermedad y con ello perder la noción de tiempo y espacio.

Platicamos con Osmar Juan Merchán Domínguez, extrabajador de la Secretaría de Educación; “Yo tengo 51 años, yo he estado aquí pues en la Secretaría he estado con una gran granja roja para poder administrar y estábamos allá con el cristo que pusieron y esos postes que están de aquel lado también lo pusieron por ser la segunda venida del señor Jesucristo”.

Al no tomar sus medicamentos, Osmar perdió el sentido y comenzó a faltar a su trabajo, él vivía solo en Tuxtla Gutiérrez, no había nadie quien le ayudara o incentivara a tomar su medicamento, por lo que falta frecuentemente a su trabajo.

“La primera vez, se le dio la oportunidad de entrar en el trabajo y empezamos a trabajar, pero en esos tiempos teníamos muchos problemas que venían a tomar la Secretaría entonces decidimos buscar lugar para poder trabajar”, dijo Ángel Domínguez.

Fue ahí la primera vez que Osmar desaparece de la Secretaría por más de 5 semanas, pero regresa y labora normalmente por un mes; desapareciendo de nuevo un lapso de cuatro meses.

Sin embargo, fue recibido por la jefa en turno, cobró sus cheques a pesar de no haber laborado y le dieron cinco días más para que se presentara a trabajar, pero Osmar llegó hasta 15 días después, encontrando que estaba despedido.

“Tengo un bonito conocimiento acá de todos los amigos, amigas, yo les platiqué que queríamos meterlo a un albergue o lo que sea al compañero, y ya reuní a varios compañeros que, si en algo se podía ayudar que contara yo con ellos”, explicó Domínguez Velázquez.

Osmar, dicen sus amigos y excompañeros, rodea a la Secretaría todos los días, esperando a que lo llamen para que pueda llegar a cobrar su cheque, el cual nunca volverá a llegar.

“Pues todavía no me han presentado, pero pues ya estoy pa’ presentarme, ya me cambié de ropa con mi amiga Hortensia; estoy esperando a que me llamen, desde la segunda vez que me di de alta es que yo estoy aquí como aseo, y desde Chicomuselo me mandaron a Ocuilapa, de Ocozocoautla de Espinoza”, dijo Osmar Juan.

A pesar de los años, Osmar el de la barba de sabio, continúa llegando a las afueras de la Secretaría, siempre a la espera de que lo vuelvan a llamar como la última vez para poder ser parte de algo, que el propio tiempo y la falta de cuidado propio le quitaron, su empleo.

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