“Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo» Ludwig van Beethoven

Reflexiones

Fernando Álvarez Simán

“Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo»

Ludwig van Beethoven

Manejaba un automóvil por las carreteras de la entonces Alemania Oriental cuando Angela Merkel escuchó por la radio la noticia que cambió la vida de millones de sus compatriotas, de Europa, del mundo y de ella misma. Era el 9 de noviembre de 1989 cuando cae el Muro de Berlín, símbolo de la separación de su país en dos naciones distintas y de la división mundial en dos potencias enfrentadas ideológicamente.

Ángela Merkel reconoció que la caída del Muro de Berlín transformó su vida, porque sin ese acontecimiento no hubiera sido canciller de Alemania y mucho menos hubiera tenido una vida políticamente activa y exitosa. Merkel también ha dicho que en ese momento como ahora, la reunificación en paz y libertad de su país era la única prioridad para el futuro de Alemania.

Nacida en la ciudad de Hamburgo, en ese entonces en Alemania Occidental como Ángela Dorothea Kasner Jentzsch en 1954, Merkel utiliza el apellido de su primer esposo del cual se divorció, pero está casada en segundas nupcias. La joven Ángela Kasner estudió física en la Universidad de Leipzzig y debido que su padre era pastor luterano, la familia optó por residir en la antigua Alemania Oriental, donde pensaron que habría mejor futuro familiar.

Ángela Merkel posee también un doctorado en química y pasó diez años de su vida profesional como investigadora en la Academia de Ciencias de la antigua Alemania Oriental. Donde poco a poco comenzó a realizar un activismo político comenzando desde su propio barrio. Ya que, junto con sus vecinos, funda una organización pro mejoras vecinales. Con la reunificación, Merkel se unió al partido de la “Unión Democrática”, institución política dominada por católicos, pero donde se promueve la “economía social de mercado” como plataforma principal de gobierno.

Con la Unión Democrática, Merkel llega al “Bundestag” o parlamento alemán. Es allí en donde su vida política cambia vertiginosamente. El entonces canciller Helmut Kohl se fija en su activismo y comienza a promoverla políticamente pensando que, al ser mujer, tener capacidad de liderazgo y provenir de Alemania Oriental, su gobierno ganaba simpatías y un activo político importante.

Del Bundestag, Merkel pasa a la titularidad del ministerio de la mujer, después a la cartera del medio ambiente y seguridad nuclear. En 1998 es elegida secretaria general de su partido. Es ahí donde pronto, a partir de un escándalo de corrupción de su mentor Helmut Kohl, asume el control total del partido desde donde encabeza a la oposición alemana.

En el 2005 presenta su candidatura a la cancillería alemana convirtiéndose en la primera mujer con el cargo, pero además se convirtió también en la primera persona con residencia en la antigua Alemania Oriental que accede a la cancillería del país unificado. Y no solo eso, Merkel es también la primera mujer en asumir la jefatura del gobierno federal desde que nació el estado alemán en 1870.

Desde entonces, Merkel se ha reelegido cuatro veces consecutivas sin problema alguno. Declarada muchas veces la mujer más poderosa del mundo y uno de sus líderes más influyentes; Merkel ha conducido un desarrollo económico alemán que es estable y ha sorteado como la líder de facto de Europa la crisis del 2007 y sus efectos, la crisis del brexit británico, las crisis migratorias y últimamente la del Coronavirus, donde numerosos expertos del mundo han reconocido su conducción política.

Ángela Merkel dejará de ser la canciller de Alemania este 2021. Ello se concretará en el mes de septiembre. Para lograr una buena transición política, Merkel ha comenzado con su partido. Este mes de enero la Unión Cristiana ratificó a Armin Laschet como su líder nacional, por lo que se posiciona como futuro candidato a la presidencia en las elecciones que se celebrarán el 26 de septiembre. La elección de Laschet representa la vía continuista de Merkel por lo que Alemania no espera sobresalto alguno.

De “Mi chica” a la canciller

Fue su mentor, el Canciller Helmut Kohl quien por su capacidad política la llamaba “mein Mädchen” (mi chica), aún y cuando Merkel ya destacaba en la política alemana por si sola. Pero ya su ascenso era imparable. En el 2005 Merkel derrota en las elecciones generales al entonces canciller Gerhard Schröder por poca diferencia y a pesar de ello, pronto consolidó su poder al lograr coaliciones de gobierno.

Con 16 años en el poder y poca costumbre a salir en los medios alemanes, Merkel solo ofrecía comunicados si una crisis lo ameritaba. Lo único seguro era que aparecería en los medios dando un mensaje el fin de año, realizando un balance de la política nacional, las acciones internacionales y ofreciendo una perspectiva del año por llegar.

El 31 de diciembre pasado, Merkel en el mensaje a la nación habló de la pandemia de covid-19, recordó a los fallecidos y criticó a los escépticos que respaldan las teorías de la conspiración. También se mostraba esperanzada en las vacunas y en la cooperación internacional ante la pandemia. El mensaje estaba siendo visto por millones de alemanes, quienes ya sabían que era el último que daría la canciller.

A Merkel sus correligionarios y enemigos le reconocen perseverancia, su férrea voluntad, su gran capacidad de trabajo, la disciplina interior y la proclividad a comprobar científicamente sus acciones. Pero también la lentitud de sus acciones. Sobre esto último, Merkel dice que no importa cuanto te tardes en tomar una decisión siempre y cuando esta sea la correcta. Aduce que esa tardanza que le achacan es porque siempre tiene que estar segura que la decisión que toma, sea la correcta.

Con la misma imagen adusta, austera, seca, pero tolerante y atenta; Merkel aparecía en público siempre con pantalones oscuros. Lo que cambiaba era el color de su saco. De acuerdo al color que usara, los alemanes especulaban sobre su estado de ánimo. De hecho, son pocas las fotos públicas la canciller sonriendo. Incluso, se sabe que a Merkel nunca le han gustado los grandes auditorios ni las grandes piezas de oratoria y sus opiniones sobre los demás líderes alemanes y del mundo son famosas entre sus compatriotas porque son ambiguas. Todos creen que esa ambigüedad es deliberada.

Por su capacidad de trabajo, por su efectividad al frente de la cancillería y por los éxitos de su política económica que no les han dado sobresaltos a los alemanes, sus compatriotas comenzaron a llamarla “Mutti Merkel”, es decir “mami Merkel”. Incluso, las mujeres de su país están satisfechas con su liderazgo, porque en todos sus años de gobierno, siempre hubo por lo menos, tres carteras con ministros mujeres.

La sucesión

Como a todos los liderazgos del mundo, la pandemia del Coronavirus minó la credibilidad de Angela Merkel. Sin embargo, a un año de inicio de la crisis, la percepción de los ciudadanos alemanes sobre su gestión ha tenido una aceptación muy alta, es del orden del 70 por ciento de credibilidad.

Antes del Covid, su partido la Unión Cristiana, Angela Merkel y sus aliados eran cuestionados por su desgaste al frente del gobierno. Un año después, esa tendencia se ha revertido. Los demócratas cristianos de Alemania entran en el año electoral con una ventaja casi inexpugnable para sus rivales.

La elección de Armin Laschet como nuevo líder de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania ha sido bien recibida por quienes esperan una transición sin problemas después de la inminente salida de Angela Merkel del liderazgo político y del gobierno. Pero sus detractores han advertido que la transición enfrenta un desafío cuesta arriba para unir no solo a su partido, sino también al país en caso de que Laschet se convierta en canciller.

Incluso cuando Merkel se retire de la política en las próximas elecciones, habiendo renunciado como líder del partido en 2018, su influencia en su partido es evidente. Ello se hizo patente cuando dio a Laschet su respaldo, instando a la continuidad. El dilema es si el partido puede valerse por sí mismo sin ella y retener a quienes apoyaron al partido gracias a Merkel. De hecho, los alemanes sin partido definido votan por la Unión Cristiana solamente por Merkel.

Armin Laschet todavía tiene por delante la prueba de ganar para su partido dos elecciones regionales en marzo, estas serán en los estados de Rheinland-Pfalz y Baden-Württemberg. Su posibilidad de convertirse en el candidato a canciller del partido en las elecciones de este otoño dependerá de cómo se desempeñe la Unión Cristiana en esas elecciones y si de acuerdo a los resultados, Merkel le continúa dando o le retira su apoyo.

El legado

Hace dos años Merkel anunció que no quería postularse nuevamente para las elecciones de otoño de 2021. Pero que permanecería en el cargo hasta septiembre de este año. En su mensaje de año nuevo, Merkel volvió a reiterar su deseo.

En casi 16 años en el cargo, enfrentó una crisis tras otra: el colapso del sistema financiero mundial en 2008, las amenazas de disolución de la Unión Europea, el Brexit británico, la gran ola migratoria hacia Europa en 2015 y la pandemia del Coronavirus. Su manejo y el liderazgo alemán durante esas crisis le permitió a Merkel una gran popularidad internacional que la ayudó convertirse en la líder de facto de Europa y a elevar su popularidad doméstica.

Entre sus éxitos se puede apuntar la decisión de que Alemania no usará la energía nuclear como fuente de energía. Para el 2022 ninguna de las 17 plantas de energía nuclear estará operativa. Serán todas desmanteladas y el país transitará hacia el uso de modalidades renovables, especialmente las energías solar y eólica.

En materia migratoria, Merkel impuso todo su poder como líder para lidiar con la crisis del 2015 regularizando la situación migratoria de los refugiados de Siria, Afganistán e Irak que sumaban más de un millón de refugiados. A la vista del éxito de su visión, los alemanes tienen el consenso que su decisión fue la más acertada a pesar de que nacieron movimientos extremistas.

La última gran prueba de Merkel fue la pandemia del Coronavirus. Al inicio de esta, en un mensaje a la nación de solo 18 minutos, Merkel explicó a los alemanes lo que pasaba y lo que haría para contenerla. Su estrategia fue dejar a los gobernadores que tomaran las decisiones sobre los cierres de negocios y de actividades, sopesando los riesgos y calculando los costos económicos, subsidiando lo que se cerraba. Ello le atrajo gran popularidad nacional llegando al 90 por ciento de aprobación.

Sin embargo, tomando en cuenta su liderazgo europeo e internacional, a pesar de que apuesta por la continuidad alemana; respecto a Europa, su salida del gobierno se ve como un riesgo para la unidad europea. Adversarios y aliados coinciden; nada volverá a ser lo mismo sin Merkel al frente. Desde septiembre de este año habrá nuevo líder en Alemania y ello impactará en el viejo continente. Merkel se va, pero deja su legado de liderazgo sereno y efectivo.

*Docente-Investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas

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