Pintor de la humedad de la tierra

Karla Gómez

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

El pintor Rigoberto Gómez Sántiz nació en una comunidad de Pantheló, Chiapas, llamada San José Buena Vista I. Lugar de su primer encuentro con el mundo y fundamental para sus elecciones actuales. Tuvo contacto directo con el trabajo de campo, con las costumbres y tradiciones locales, con la visión de un pueblo indígena tseltal.

La humedad de la tierra, el verde de sus montañas y el agua que corría en uno de sus ríos abrazaron su infancia. Fue a los 12 años de edad cuando asistió por curiosidad al taller de pintura de la casa de la cultura de Pantelhó.

“Me impresionó mucho las cualidades del color en sus transparencias, sus matices, su plasticidad y los diferentes grises que puede generar un mismo lápiz; en ese momento surgió el gusto y la necesidad de entender todas esas posibilidades que daba el campo de la pintura”, destaca.

El entrevistado pinta en las mañanas y durante el día para percibir mejor los colores y sus tonalidades. Trabaja formatos grandes para crear con mayor libertad. Emplea el uso de acrílicos y óleos, ya que, el primero cubre mejor la tela y le permiten aplicar colores intensos, diversas capas de color de forma simultánea por su rápido secado. Mientras que los óleos, le permiten una textura más suave y además le da un brillo y protección diferente a la obra. Las piezas pictóricas que elabora Rigoberto Gómez Sántiz, plasman sus emociones, sus intereses y preocupaciones. Cuenta con colores intensos y llamativos. Tiene como favorito el azul eléctrico, el cual, ha predominado en algunos fondos o elementos dentro de las pinturas.

Usos, costumbres y tradiciones de los pueblos originarios en los Altos de Chiapas, son parte de los temas que él refleja en su producción artística. Asimismo, la naturaleza, es un tema constante en su propuesta visual, ya que, a partir del arte se genera “cambios y transformaciones en las percepciones y conciencia del ser humano sobre el cuidado de la flora y fauna local al representar su riqueza, diversidad, magia y misterio. Buscamos con el arte conservar nuestra cultura, preservar nuestra flora y fauna y mostrar el gran valor e importancia de la mujer”.

“Existe un pasado y presente vivo en las comunidades, visible en la alfarería, el trabajo textil, la talla en piedra y en madera, la agricultura y demás prácticas que representan una resistencia cultural al cambio, a la pérdida y al olvido. Así también, poder plantear desde la pintura el papel protagónico de la mujer en la construcción cultural de Chiapas. Representar su trabajo, aportes, valores e importancia; todo esto contrastado con el ambiente hostil que le ha tocado sobrevivir”, informa el creador que tiene un proyecto con la Reserva Ecológica Moxviquil y Corazón de Jade Museo Jardín.

De tal forma trabajará una serie de 10 pinturas de pequeño formato titulada “Tesoros de la Montaña” inspirados en la flora que resguardan ambos sitios ubicados en la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

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