Censo, juventud y educación

Ulises Lara López

Censo, juventud y educación

México se encuentra en una transformación que va más allá del idealismo y la retórica discursiva, así lo demuestran los resultados medibles y tangibles relativos a sus habitantes y a su dinámica de vida, obtenidos a través del Censo de Población y Vivienda 2020.

Cabe señalar que este proyecto estadístico es el de mayor trascendencia para cuantificar los cambios ocurridos en la última década en México sobre los aspectos demográficos, socioeconómicos y culturales de la población, lo que permite a autoridades de los tres órdenes de gobierno, académicos, organizaciones de la sociedad civil, sector privado y población en general, tomar decisiones para atender las necesidades de vivienda, educación, salud y servicios, entre otros.

Resultado éste del trabajo de más de 147 mil personas entrevistadoras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) que, del 2 al 27 de marzo del año pasado, recorrieron el territorio nacional y que nos permitió conocer que hay 126 millones 14 mil 24 habitantes mexicanos, ratificando a México en el sitio 11 en población a nivel mundial.

Así, con respecto a 2010, la población aumentó en 13.7 millones de personas a una tasa promedio anual de crecimiento de 1.2%, integrada por 64 millones 540 mil 634 mujeres (51.2 %) y 61 millones 473 mil 390 hombres (48.8 %), así mismo, resalta el dato que indica la edad mediana de los mexicanos, actualmente de 29 años, es decir, que existe una población más envejecida a diferencia de los años 2010 y 2000, cuyas edades promedio eran de 26 y 22 años, respectivamente.

Muestra palpable de este envejecimiento, es la población de 60 años y más que pasó de 9.1 % en 2010 a 12.0 % en 2020, mientras que la población de 0 a 17 años disminuyó de 35.4 % a 30.4% en el mismo periodo. En el año 2000 el 61 % de la población tenía menos de 30 años y ahora es del 50 %. De acuerdo a esta tendencia México está dejando de ser un país de jóvenes; su pirámide poblacional muestra un número creciente de adultos mayores, y ha disminuido la proporción de niñas, niños y adolescentes, sin embargo, por rango de edad, este grupo de población es el más grande: de 10 a 19 años de edad suman 21 millones 750,230; de 0 a 9 años, 20 millones 811,744, y de 20 a 29 años, reúne a 20 millones 415,096 individuos.

Esto nos lleva plantear dos vertientes, por un lado, en las próximas décadas aumentarán los adultos de 60 años y más, por lo que las políticas de gobierno se deben alinear, en gran medida, a sus necesidades, ya que paulatinamente se va perdiendo el llamado bono demográfico, es decir, el periodo en la que la proporción de adultos en edad de trabajar aumenta en forma sensible, antes de descender, siendo el momento de impulsar acciones que fomenten el ahorro de la economía y aumenten la inversión, a fin de poder sortear el gasto que implicará el envejecimiento en el país.

Por otro lado, la vertiente de una nueva etapa que iniciará la SEP, bajo la responsabilidad de la Maestra Delfina Gómez Álvarez, priorizando la vinculación interinstitucional en la intensificación de esfuerzos a favor de un sistema educativo de calidad, que permita a niñas, niños, adolescentes y jóvenes formarse como capital humano para fortalecer la sustentabilidad, los sistemas producción y el desarrollo económico, de la mano con la innovación tecnológica y el compromiso ambiental.

En este sentido, las cifras del Censo 2020, nos indican que el sector más joven en México ha avanzado en su formación y educación. En el periodo 2000 a 2020 la población de 15 años y más que no sabe leer o escribir se ha reducido en casi 1.5 millones de personas, y el promedio de escolaridad de la población de 15 años y más en 2020 llegó a 9.7 años, uno más que el reportado en 2010, lo que equivale a un poco más de secundaria terminada.

El número de jóvenes entre 12 y 29 años sin acceso a la educación, y que tampoco tienen un empleo remunerado, se redujo a 6 millones 80 mil 705, universo menor en un millón 914 mil 183 respecto a 2010. La proporción de jóvenes sin acceso a la educación o empleo pasó de 22.1 % a 16.1 % del total de población en ese rango de edad.

En la participación económica los resultados del Censo 2020 indican que 62 de cada 100 personas de 12 años y más son económicamente activas. En este rubro, de 2000 a 2010, la tasa de participación de las mujeres creció 3.4% y 15.7% en los últimos 10 años. Una mayor cantidad de mujeres jóvenes dejaron las ocupaciones del hogar para salir a trabajar, observándose una mayor presencia de los hombres en las actividades domésticas.

Entiendo que la Cuarta Transformación tiene considerado este horizonte demográfico, ya que entre sus prioridades programáticas decidió que los jóvenes no perdieran la aspiración de tener mejores oportunidades; ahora, con los resultados del Censo, nos queda claro que tendrá que revalorarlos y reconocerles su potencial, así como lo que pueden aportar con su intelecto y su trabajo.

Es indispensable para la juventud concretar su participación en la construcción de un México como potencia intermedia, de acceso a mercados laborales innovadores y a las tecnologías de información y comunicación, donde la educación sea de nuevo una forma de movilidad social, siendo impostergable el impulsar políticas públicas que garanticen el derecho a la educación, incluyendo a los que por alguna razón no concluyeron sus estudios y merecen una nueva oportunidad que les permita aumentar la calidad de vida en la vejez.

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