La crónica de Castro Aguilar

Karla Gómez

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

En medio de la pandemia, el hijo predilecto de Tuxtla: José Luis Castro Aguilar, se va con sus cronicuentos, con sus poemas, con sus crónicas; se va con las series de talleres que impartía, con ese archivo histórico que tanto amó. Alguna vez se molestó cuando filtró agua en el Archivo Histórico del Estado dañando papeles y periódicos, y la institución cultural no hacía nada al respecto.

Vivió la historia dos veces, ya que al leer de manera cronológica datos sobre el Centro Social Francisco I. Madero, que fue reinagurado luego de varias modificaciones, contextualizaba algunos temblores de que fue testigo el inmueble. Justo al decir esto, Tuxtla Gutiérrez registró un movimiento telúrico.

La noche del viernes, falleció a los 67 años de edad el cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez nombrado desde el 2002. El hombre de la maleta negra, que repartía sus folletos al inicio o término de un evento. El hombre que conservó su bigote al estilo chevron o italiano, en donde no solo reflejaba su personalidad fuerte, sino su pasión por la cultura.

El personaje del barrio Niño de Atocha, distinción que le concedieron el 28 de febrero del 2018 mediante el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura, por su compromiso en el rescate y difusión de la historia, dejó el mundo de la crónica histórica y contemporánea y el periodismo cultural.

El licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Chiapas nació el 2 de septiembre de 1953, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, ciudad que él hizo que constantemente existiera a través de los artículos de investigación que publicaba.También rescató la Hemeroteca Pública “Fernando Castañón Gamboa” y el Archivo Histórico del Estado que estaban en los sótanos de la biblioteca; e hizo difusión histórica de 111 municipios de Chiapas.

Terminó su educación básica en la Escuela Primaria “Ángel Albino Corzo”, (actualmente Casa de la Cultura de Tuxtla). Cursó el Diplomado en Periodismo Cultural por la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García” (1995); fue integrante del Taller de Literatura de la Universidad Autónoma de Chiapas que coordinó el poeta Armando Duvalier (1981). En 1985 fue cofundador de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A. C. y en 1997 de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas.

A partir de 1971 comenzó su labor de promotor cultural en la Biblioteca Pública del Estado, ya que inició la difusión bibliográfica de la “Sección Chiapas”, En 1975 sistematizó los trabajos del Taller Literario CECyT-ICACH, en coordinación con la Casa de la Juventud de Chiapas (INJUVE); en 1977 inauguró el primer Centro Cultural del CECyT-ICACH financiado por el profesor Andrés Fábregas Roca.

Castro Aguilar inició el año muy animado. Formaba parte de los maestros que impartirían el taller “La crónica en México”, en donde su última participación, debido a su estado de salud, fue el 13 de enero. Fue un hombre armonioso e íntegro, un hombre que hizo de la crónica, su casa.

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