Roque Gil Marín Vassallo
Comitán, Chiapas
Este episodio cruel y vergonzoso de la historia de México, se registró entre los días domingo 9, al martes 18 de febrero de 1913 en la Ciudad de México. Se le llama “Decena” porque fueron los 10 últimos días que don Francisco I. Madero González, estuvo como Presidente de México; y “Trágica” porque una vez derrocado, renunció a su cargo ese martes 18 por la noche. El H. Congreso de la Unión aprobó su renuncia junto con la del Vice-Presidente, Lic. José María Pino Suárez, y tres días después ambos cayeron en manos de sus enemigos, que los asesinaron la madrugada del sábado 22 de febrero de 1913, cuando ya no eran ni presidente el uno, ni vicepresidente el otro, pues el mismo H. Congreso de la Unión ya había nombrado presidente interino. Primero, a quien por prelación le correspondía y que era el Secretario de Relaciones Exteriores: Lic. Pedro Lascuráin Paredes, quien luego de rendir la protesta de Ley, renunció y nombró a su sustituto en Relaciones Exteriores: el Gral. Victoriano Huerta.
Madero fue Presidente de México del 6 de noviembre de 1911 al 18 de febrero de 1913: un año, tres meses y doce días y en este breve tiempo se produjeron muchos más levantamientos armados, asonadas militares, marchas y mítines populares, desconocimientos de su cargo, asesinatos de políticos y militares, reclamos de deudas externas, falta de pago de préstamos internacionales, devaluaciones de la moneda mexicana, despidos de obreros de sus trabajos, reclamos de tierras ofrecidas a los campesinos que no cumplió, incumplimiento de compromisos con los Estados de la federación, falta de escuelas y de hospitales que había ofrecido, falta de construcción de caminos y carreteras y amenazas de países europeos de nueva invasión militar, además del notorio fanatismo de don Pancho por el espiritismo, la brujería y prácticas esotéricas con las que desplazó la medicina científica, la devoción en imágenes religiosas y la fe cristiana, o sea que durante su gobierno se dieron más casos en su contra, más actos de rechazo y reprobación y asesinatos, que durante los casi 35 años que fue presidente el Gral. Porfirio Díaz Mori, que nunca tuvo estos cuadros vergonzosos.
Los primeros que se levantaron en armas contra Madero, fueron: el Gral. Emiliano Zapata Salazar, Cecilio Montaño y Antonio Díaz Soto y Gama, que promulgaron el Plan de Ayala desconociendo a Madero y nombraron como Presidente al Gral. Pascual Orozco. Luego se levantaron en armas los Generales Bernardo Reyes, Félix Díaz, Gregorio Ruíz, Francisco Villa y Manuel Mondragón, reclamando el incumplimiento de los compromisos contraídos por Madero en el tiempo acordado, por lo que hay que aclarar que: Emiliano Zapata, Francisco Villa, Pascual Orozco, Bernardo Reyes, Félix Díaz, Gregorio Ruiz y Manuel Mondragón, no se rebelaron en contra de don Porfirio Díaz para hacer la Revolución Mexicana, sino que se levantaron en armas en contra de don Francisco I. Madero reprobando su ineptitud, su incapacidad, sus mentiras y engaños que les hizo en varias ocasiones. Por esto, el pueblo mexicano decía que: “Madero salió peor que don Porfirio”. Ya nadie le obedecía, ni siquiera el Ejército Mexicano, que lo desconoció como Presidente y como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que el Senado de la República procedió a pedirle sus renuncias a Madero y a Pino Suárez.
Madero y Pino Suárez renunciaron a sus cargos la noche del 18 de febrero de 1913, para que con base en lo aceptado y firmado por ambos, los rebeldes y los embajadores de USA (Henry Lane Wilson), de España, Francia e Inglaterra, que sirvieron como conciliadores, convocaran a elecciones extraordinarias y apoyaran para presidente al Gral. Félix Díaz, lo que no sucedió porque don Pedro Lascuráin, una vez que rindió la protesta de Ley, con base en el Pacto de la Embajada, nombró como Secretario de Relaciones Exteriores al Gral. Victoriano Huerta, que también rindió su protesta, solo que minutos después el Lic. Lascuráin renunció a su cargo que ostentó durante 45 minutos y el H. Congreso, con más de 200 votos, nombró, por mandato de Ley, como Presidente Constitucional a don Victoriano Huerta.
¿En dónde está la Usurpación?










