A. Marroquín / Diario de Chiapas
La oferta y demanda para la renta y compra de oxígeno medicinal a través de tanques de oxígeno, ya quedó en el pasado para los habitantes de Tuxtla Gutiérrez.
Sin embargo, este producto acaparó la atención por varios meses cuando los distribuidores aumentaban de costo y, la población en general claudicaba y sacaba ventaja de la necesidad humana por ser fundamental para miles de personas.
“Yo le llamo la primera oleada, que fue abril, mayo, junio, julio y parte de agosto a la etapa más crítica de la pandemia”, explicó el encargado de un establecimiento de venta de tanques de oxígeno, quien prefirió no dar su nombre debido a que tenía que consultarlo con su superior.
Recordó que, durante el cuarto hasta el octavo mes de 2020, la demanda de oxígeno para uso medicinal incrementó exponencialmente, y explicó que no había desabasto de oxígeno, sino, que había desabasto de tanques para rellenar.
“Era un consumo tremendo diario, un promedio de 40 tanques diarios, mucho desabasto, el oxígeno sí había en la planta, en los primeros meses a las personas se les facilitó los tanques y no los devolvieron, entonces nos quedamos sin tanque”, explicó.
Rellenar un tanque de oxígeno de nueve mil 500 litros en un establecimiento regular, costaba durante la pandemia y hasta la fecha, mil 100 pesos, mientras que uno de siete mil litros costaba 800 pesos, sin embargo, en páginas de Facebook, estos llegaban a costar en tres mil 500 y dos mil pesos.
Empero, denuncias de la misma ciudadanía, señalaba que estos incrementos también se presentaban en establecimientos regulados.
“Incluso rentaban los tanques por día desde 5 mil pesos o hasta cinco días por 10 mil pesos, el detalle es que la autoridad no hacía nada, a nosotros nos venían a inspeccionar, pero no verificaban los que ofrecían en Facebook, a pesar de que ahí venía contacto y todo”, denunció.
Agregó que, después de dicha etapa, una nueva ola se presentó en enero de este 2021, sin embargo, de acuerdo a la demanda del oxígeno, el incremento —comparado a lo que se vivió en la primera etapa— fue de un 60 por ciento.










