Los antiguos mayas tenían parques ricos en vegetación

Notimex

La relación de los mayas con el agua y la vegetación en la selva no sólo les permitió adaptarse al entorno y construir grandes metrópolis, también fue clave en su vida espiritual. La presencia de cenotes, ríos subterráneos y un clima propio del bosque tropical, propició la adoración de este elemento y su vinculación con deidades como Chaac o el propio Kukulkán.

Este dominio de su entorno natural les llevó a conseguir hitos al alcance de pocas civilizaciones antiguas, como el primer método conocido para purificar el agua utilizando cuarzo cristalino y zeolita, minerales que se siguen utilizando actualmente para eliminar metales pesados y bacterias del agua que consumimos.

Estos sistemas fueron hallados en Tikal, una ciudad maya ubicada en Guatemala que vivió su esplendor durante el Posclásico; sin embargo, no existen naturalmente en la zona y sus alrededores, sino que se transportaron desde un depósito a 46 kilómetros de distancia de la urbe.

El descubrimiento realizado en noviembre de 2020 demostró la habilidad de los antiguos mayas para tratar el agua y los recursos naturales; no obstante, un descubrimiento reciente del mismo equipo en Tikal, pone de manifiesto su maestría para controlar cuerpos de agua y vegetación.

A través de un novedoso sistema capaz de analizar el ADN de plantas antiguas encontradas en el sedimento del Templo I de Tikal, Investigadores de la Universidad de Cincinnati confirmaron que alrededor de los embalses de la ciudad, la fuente principal de agua estaba rodeada de cientos de árboles y vegetación salvaje, un conjunto contrastante con las grandes pirámides y el bullicio de la metrópoli, que llegó a albergar a 45 mil personas.

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